ORATORIO

 ORACIÓN A CRISTO EN EL SANTO SEPULCRO

 

  

                            

 

La imagen fue obtenida de la Sábana Santa.

 

 Converse con toda confianza con Nuestro Señor, cuéntele sus problemas y pídale que lo(a) ayude.

Al final, las imágenes para bajar.

Hijos, almas todas, dispersas por todo el mundo, creadas por Mi Padre, alzad vuestros ojos, contemplad Mi Rostro y escuchadme.

Decid Mi Nombre: JESÚS.

Todo deseo santo y puro, cada movimiento de vuestro corazón que os lleva a la bondad, a la humildad, a la castidad, a la generosidad, al perdón, al auxilio del necesitado en cuerpo y en alma; cada ansia de vuestra alma por algo “más”, la sed y el hambre que tenéis de Amor, del verdadero Amor; todo esto tiene su fuente y origen en MÍ.

Son Mis llamadas a vuestra alma a que alcéis vuestra vista, que dejéis de contemplar lo sucio, corrupto, lo que está lleno de envidia y arrogancia, y odio e inmoralidad; todo cuanto apaga vuestra alma, todo cuanto la ata y mantiene cautiva; todo cuanto os une a la oscuridad y a la soberbia y a la FALTA DE FE.

Esta es la opresión bajo la que vivís y de la que os quiero liberar.
Pero Me tenéis que mirar, hijos. Tenéis que recibirme y llamarme desde el fondo de vuestra alma, desde la parte más profunda de vuestro ser, en donde Yo quiero morar y en donde Me necesitáis.

LLAMADME. MIRADME. DECID MI NOMBRE.

Decidlo con Amor, para cubrir el odio y la burla con que otros lo pronuncian. Contemplad Mi Verdadero Rostro, que os muestra las heridas y la Sangre que He derramado por salvaros.


Sólo en MÍ encontraréis descanso tanto físico, moral, y el descanso de vuestra alma que tanto anheláis. Sólo en MÍ está la verdadera PAZ, que nace de la obediencia a los Preceptos de Mi Padre – Preceptos Santos que perdurarán cuanto perdure el tiempo.


Anheláis una vida plena, pero YO SOY la Plenitud eterna de vuestras vidas. Sólo en MÍ está la plenitud. Porque Yo os la He obtenido con Mi Encarnación, con cada Palabra y gesto de Mi vida, con cada instante de Mi Pasión y de la Agonía y Muerte en la Cruz, y con Mi Resurrección tras haber probado todo dolor y toda angustia POR VOSOTROS.

POR CADA UNO DE VOSOTROS.

PARA QUE CADA UNO DE VOSOTROS, bañados y purificados por Mi Sangre y las lágrimas santas de Mi Madre, pudieseis regresar a la CASA del PADRE, a SU CORAZÓN, y gozar de Su Amor – como Yo gozo de Él – por toda la eternidad.


No rechacéis este regalo, hijos. No Me rechacéis.
No rechacéis al ÚNICO que os da la VERDAD, al ÚNICO que os da a beber de la VIDA ETERNA, al ÚNICO QUE HA SUFRIDO TODO POR VOSOTROS.


No hay otro salvador, hijos. YO SOY EL SALVADOR.
No hay otra verdad. YO SOY LA VERDAD.
No hay otra luz. YO SOY LA LUZ que lo ilumina y que lo contiene TODO.
No hay otra esperanza. YO SOY LA ESPERANZA de toda alma.
No hay otro camino para llegar a la vida eterna.
YO SOY EL ÚNICO CAMINO.
YO SOY. NO HAY OTRO.
VENID A MÍ.
Venid a Mí mientras podéis venir por vuestro propio querer.
 

El día y la hora se acercan en que cada alma será traída en vida ante Mi Trono de Justicia, y en esa Hora, ¿quién podrá resistir la Luz de la Verdad?
Venid a Mí ahora, hijos.
OS ESPERO. OS LLAMO. INCESANTEMENTE.
Traedme vuestros corazones llenos de duda, de temor, llenos de heridas,
pecados, anhelos.

YO SOY EL MÉDICO DE VUESTRAS ALMAS.
YO SOY vuestra SANACIÓN.
YO SOY vuestra LIBERACIÓN DE LAS CADENAS DEL PECADO.
YO SOY LA VIDA. Y OS QUIERO DAR ESTA VIDA EN PLENITUD.

Pero necesitáis VENIR A MÍ EN FE. VENID A MÍ, HIJOS. SÓLO YO PUEDO SACIAROS, SÓLO YO PUEDO LLENAR VUESTRO VACÍO.
SÓLO YO, QUE OS CONOZCO, QUE VEO Y SÉ TODO CUANTO LLEVÁIS
EN VUESTROS CORAZONES. DEJAD QUE LOS MUERTOS ENTIERREN A SUS MUERTOS, VOSOTROS, VENID Y SEGUIDME.

Nadie que viene a Mí con corazón sincero es rechazado. Cada uno de vosotros tenéis un lugar en Mi Corazón. Cada uno de vosotros tenéis una misión por cumplir.

VENID A MÍ y os la mostraré. Vuestro DIOS os llama. Vuestro DIOS os espera.
 El Único Dios – UNO Y TRINO – Soberano de todo, el Creador de todo cuanto es, el Redentor, el Santificador y Vivificador.
NO HAY OTRO.


Venid a la Verdad. Regresad a Quien os creó para que viváis en el Amor por toda la eternidad.

VENID.
AMÉN.
Yo, Jesús,
el Verbo Eterno, el HIJO UNIGÉNITO DEL PADRE,
el VERBO ENCARNADO en el Vientre Purísimo de María Santísima y Purísima, vuestro Redentor y Salvador, os Ha hablado.
Amén.

 

 

Frente al tabernáculo, que representa el sepulcro:

Hoy, Señor, frente a Ti... Que estás yaciendo en el sepulcro, tu cuerpo ya reposando, después de haber sufrido tanto maltrato. Y tu Espíritu descansando junto al Padre.

Hoy no es día en que Tú me consueles, Señor, sino que soy yo quien intenta consolarte a Ti, con las lágrimas que brotan de mis ojos....

No tengo palabras para expresar nada. Nada que contarte ni que decirte, más que a través de las lágrimas. El dolor que me causa, haberte crucificado una y otra vez, con mis malas actitudes, miserias y pecados. No sé, mi buen Jesús, qué tanto servirán mis lágrimas, pero es lo único que tengo para ofrecerte: la compunción de mi corazón, porque de mi boca no nacen palabras...sólo en mi mente...

Mientras se derraman, sobre mi rostro, las lágrimas, quiero decirte:

Jesús, perdóname. No solo fueron los judíos en aquel tiempo, quienes te han crucificado; también nosotros, los cristianos, con nuestras actitudes, miserias y pecados.

Perdón, Señor, perdón,
por la tibieza que hay en mi corazón, por la inconstancia en mis emociones, por no corresponderte como debería, por enfriarme en la oración y en el amor, y por todo aquello que solo Vos conoces, que me hace miserable.

Pero sólo te pido una cosa, Señor y Dios mío: ¡No olvides que te amo!
¡Sí! Muy limitadamente, lleno de miserias, pero ¡te amo!

Jesús, te pido, que a través de éstas lágrimas derramadas, purifiques mi alma, y se reduzcan de mi mente y mi corazón, tantísimas miserias que le duelen a Tu Sagrado Corazón. Solo hay arrepentimiento y dolor por haberte crucificado, por herirte y lastimarte. Solo hay lágrimas que piden clemencia y dolor por los malos actos cometidos. Jesús, por favor, no olvides que te amo.

Y El Señor, desde su sepulcro, me dice:

¡Amado mío! No hay lágrimas de arrepentimiento en el hombre, si no nacen del Espíritu Santo. Te he quitado el corazón de piedra y he puesto en ti un corazón de carne (Ez 36, 26), él se equivoca, pero trata y se esfuerza por amar.  Esto también es gracia, aquello que te dio el Espíritu Santo: estas lágrimas derramadas frente a Mí, en el Sepulcro, consuelan y alegran mi Sagrado Corazón. Ya no temas hijito, porque todo lo que das, primero te fue dado. Consuela tu dolor haciéndome compañía.
*Seca tus lágrimas y reaviva tu esperanza, porque resucitaré de nuevo, y entonces me encontrarás vivo, como siempre, pronto y presto a perdonarte cualquier miseria, porque grande y eterno es mi amor por ti y la humanidad.*

Tú, amado Hijo, tampoco olvides nunca, que te amo con infinito amor.
Tus pecados son perdonados y siente el dolor por ellos, pero no pierdas nunca la paz que nace en el corazón de los hombres, de buena voluntad.
Te amo. Ten paz.
Tu amado Jesús.

Salta, Argentina, abril, 2026

 

ORACIÓN AL SEÑOR SEPULTADO


Señor Jesucristo, muerto y sepultado, que quisiste en todo ser igual a nosotros, desde la cuna hasta el sepulcro, y que bien sabías que, después de la muerte, es la tumba lo que más entristece y espanta a los hombres; deseo yo, siervo tuyo, al visitarte y rezar con gran reverencia ante tu sagrada imagen, venerarte con todo mi corazón:

 

 Creo en Ti, Jesús mío. Creo que eres el Hijo de Dios, y creo que al tercer día resucitaste venciendo a la muerte y al pecado. Y ahora que te venero en tu sagrada imagen en el sepulcro, lo hago con profunda piedad; porque sé que la muerte no venció y del sepulcro te levantaste victorioso. Te alaben los ángeles y los hombres.


Y haz que te confesemos como nuestro Santísimo Redentor.


Te doy gracias, porque has santificado el seno de la tierra siendo sepultado en ella, para que sea lugar de reposo para los tuyos, cuando mueran. Has hecho habitable el sepulcro; cambiándolo de cárcel de la muerte y lugar de corrupción, en antesala donde esperan los que han de resucitar como Tú.


Con fe perfecta, purificado el corazón de toda conciencia mala y lavado el cuerpo con el agua de la penitencia, te suplico, Señor me des gracia y fortaleza para soportar la soledad, sufrimientos, pruebas y tentaciones por los que pueda pasar; además, dame la gracia de sobrellevar con paciencia los desprecios, ingratitudes, defectos e incomprensión de mis semejantes.


Ven en mi auxilio, Jesús divino.
Tantos enemigos me persiguen.
Tantas necesidades me urgen.
Tantos peligros me rodean.
Perdóname, porque fui causa de tu muerte. Propongo firmemente esforzarme por amarte y merecer el premio que a todos tienes preparado.


¡Oh misericordioso Jesús!
Por tu agonía y tu Preciosa Sangre, por tu muerte y sepultura, líbrame, te suplico, de la muerte súbita y repentina.


¡Oh Divino Señor Jesucristo!
Por el duro tormento de los azotes y corona de espinas, por tu cruz y tu pasión dolorosa, por tu bondad, humildemente te ruego no permitas que yo muera repentinamente, ni pase de esta vida a la otra sin recibir los Santos Sacramentos. Haz que sepa reconocer tu presencia y pueda entender cuando mis días estén por acabar. Que no tema a la muerte ni me queje de los dolores, antes bien, con absoluta confianza sepa abandonarme en tus divinas manos y pueda ofrecerte mi calvario.


¡Oh amado Jesús, Señor y Dios mío!
Por todos tus trabajos y dolores, y las palabras que dijiste en la Cruz: "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", y por aquel fuerte clamor: "Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu"; ardientemente te ruego, haz que yo persevere en la fe y en la confianza en Ti, y que no me saques repentinamente de este mundo sin antes estar en perfecto estado de gracia y libre de toda culpa y toda pena.


Soy hechura de tus divinas manos.
¡Oh Redentor mío!  Concédeme lágrimas abundantes para llorar mis pecados, y dame, por favor, un tránsito feliz y gracia, para no temer a la muerte, y que te ame de todo corazón, te alabe y te bendiga por toda la eternidad. Amén.


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.


Señor Jesucristo, ten piedad y misericordia de mí.


(También se pueden rezar los misterios dolorosos del Santísimo Rosario).


 P. Luis Alfonso Ayala

 

Para copiar, haga clic sobre la imagen y "Guardar imagen como".

Las imágenes impresas salen un poco más oscura. La pequeña es muy útil porque se puede pegar en muchos lugares.

¿No puede? Pídala por correo y tenga un poco de paciencia. Al final de esta página está el correo.
 

   

 

 

Página anterior (Oraciones)

 

 

 

Páginas principales

Portada

Índice General y páginas misceláneas

Dios Padre habla a Sus hijos

 Meditemos con Jesús (importante)

Reflexiones y mensajes de María

Oraciones diversas

Selección de Letanías

Selección de Novenas

Oraciones Virgen María

Videos de música religiosa (popular)

Rosarios, Coronas y Coronillas

Nuestra Biblioteca

Hablemos de....

 

 

Esta página pertenece al sitio  "Oraciones y Devociones Católicas"

Visite siempre la Portada del sitio, siempre hay algo nuevo ahí.

 

 

oracionesydevocionescatolicas@gmail.com