CUIDAD A MIS OVEJITAS

 QUE YO CUIDARÉ DE VOSOTROS

 

 

      
  

 

 

 
 

(HABLA UN ÁNGEL DEL SEÑOR)

Mis Niños, Mis Pequeños:

Sabemos en el Cielo que para muchos de vosotros, laicos comprometidos, no os es fácil lograr este equilibrio entre estar con El Cielo y a la vez compartir con el mundo. Mis niños, los Consagrados (monjas y monjes de clausura) no tienen este problema dual que vosotros enfrentáis, pero, mis niños, si os hemos permitido la opción de estar en el mundo es porque os hemos dado las herramientas para que lo logréis como os lo solicitamos. No es fácil, pero lo haréis porque tenéis todas las Gracias que necesitáis para hacerlo. ¿Lo podéis comprender?



Para muchos de vosotros el estar en Familia, como os lo hemos pedido en estos tiempos, no es por ser esto, tiempo de goce para vosotros, sino de arduo trabajo porque las familias están contaminadas y vuestra presencia en ellas son los faros de luz que necesitan para permanecer unidas, lo mismo con vuestras iglesias y comunidades. Vuestra presencia en ellas es necesaria porque los congregaréis a vuestro alrededor. Sois como esas libélulas que cargáis luz y a las que los vuestros siguen en medio de la oscuridad. Vosotros, Mis niños de luz, tenéis una importante y silenciosa labor porque es con vuestro amor, con vuestra sencillez, con vuestra humildad que los atraeréis, no con los grandes discursos. ¿Lo entendéis?



Habéis de cuidar cada acto, pensamiento y palabra para continuar iluminando a los vuestros, porque si vosotros sucumbís y perdéis vuestra luz; tornarán a las falsas luces que son las que el Maligno ha colocado para que las sigan. ¿Lo podéis comprender?



Muchos de vosotros hacéis una labor silenciosa y desconocida, pero es al Cielo a quien habréis de dar cuentas. Vuestra Fidelidad es importantísima porque de cada uno de vosotros que seguís fiel al Cielo dependen muchas almas que os siguen, así Mis Pequeños, que vosotros, que estáis Consagrados y Comprometidos con El Cielo no podéis mudar. Contamos con vosotros y no debéis ni dudar en regresar al mundo. ¿Lo comprendéis? Os hemos ido preparando para estos tiempos y para los que se avecinan y no Nos cansamos de repetiros que veáis lo que veáis y oigáis lo que oigáis no dudéis ni mudéis. Vuestra Misión es clara y seguiréis en ella hasta el final.



En este tiempo habéis de cuidar a las ovejas que son ya del Divino Pastor, sin dejar nunca de atraer a la perdida, pero no podréis descuidar al redil del Señor. Vigilad a las que tenéis por encargo y, como vuestro Pastor, no dejéis que ninguna se os pierda porque el Cielo ya tiene la cuenta de sus ovejas y ni una más se perderá.



Aquellas que no han querido regresar encontrarán más difícil el hacerlo, pero siempre hay esperanza para ellas porque basta un balido de auxilio y el Cielo entero se mueve para regresar a una sola, pero no por ello descuidéis a las que ahora tenéis. ¿Lo comprendéis?



Estáis ya preparados para la Misión que habréis de seguir. Si una se aleja, alcanzadla y no perdáis más ovejas. Mientras continuéis bendiciéndolas y orando por ellas, consagrándolas a El Inmaculado Corazón de María Santísima estarán seguras, pero os lo repetimos, vigilad a las ovejitas que tenéis cerca que no se os vayan a ir. Vosotros mismos estáis en el mundo pero no sois de mundo. Congregad a las ovejas que os hemos encargado en torno vuestro para que cuando vuestro Divino Pastor os las reclame, podáis presentarlas a Vuestra Santa Majestad.



A quien mucho se le da, Mis Pequeños, mucho se le pedirá. Vosotros habéis sido bañados en Gracias para que podáis congregar en torno vuestro a una porción de las ovejitas amadas. Cuidadlas con amor, como Jesucristo (El Ángel se hinca en reverencia) os cuida a vosotros mismos.



Presentad siempre la Verdad, que ya conocéis con valor y compasión, no juzgando al hermano sino comprendiendo su frágil condición humana pero no por ello justifiquéis su pecado. Decidles que si caen Dios siempre los recibirá, si lo hacen de acuerdo a Su Mandato y Voluntad. No secundéis al pecado que es y será, pero no rechacéis al pecador. ¿Veis la diferencia? De vosotros depende que estas permanezcan cerca. No las ahuyentéis con vuestro juicio y dureza, sed compasivos como lo es Nuestro Amadísimo Señor.



¿Entendéis como habréis de ser con las amadas ovejitas del Señor? Por lo demás confiaros plenamente al Cielo y sed dóciles a las inspiraciones del Espíritu Santo que os guiará para que vosotros podáis guiar a las ovejitas que os hemos encomendado. ¿Lo haréis como El Cielo os lo dice? ¿Guardaréis las Ovejas de Vuestro Señor Jesucristo, pastor de almas, para que las encuentre a su regreso? Guardadlas como el tesoro más grande del Reino de Los Cielo que se os ha encomendado. Confiad, confiad, confiad, Mis Pequeños; que el Cielo cuida vuestras espaldas y vigila vuestros pasitos. Seguid con vuestra labor.



(Os habló un Ángel del Señor que os ama en nombre de Nuestro y Vuestro Señor Jesucristo, El Único Divino Pastor)

Amén

 

 



(HABLA NUESTRA SANTÍSIMA MADRE MARÍA DE LOS ÁNGELES)

¿Criaturita?

¿Madre Santísima?

Pequeñita. Ahora que os tenemos en familia les es más difícil seguir escuchando con total claridad, pero es necesario este esfuerzo que hacéis porque si vosotros no las congregáis en vuestro entorno, ¿en torno a quién se congregarán? Es tiempo bien invertido. Habéis de cuidar con valor y amor a las que tenéis, que ni una se os pierda. No dudéis ni un instante. No dudéis que las Gracias que necesitáis tú y los que te auxilian en esta importante labor de rescatar a las ovejitas del Señor (Nuestra Amadísima Madre se hinca en Reverencia) tendrán todas la Gracias que necesitáis para hacerlo, pero no dudéis, dejad al pasado detrás vuestro. (Me viene al pensamiento la mujer de Lot que volteó atrás y se convirtió en estatua de sal). Si vosotros estáis hacia el pasado no tendréis la consistencia que requerís, os volveréis como la Mujer de Lot, así que sed fiemes y voltead hacia delante donde se os abre la Gloria. No dudéis en estos tiempos que vuestro Camino es claro y Verdadero. No dejéis que vuestros hermanos, con sus dudas, os confundan; manteneos firmes y fieles en la Verdad que ésta no muda. Ya estáis grandecitos y podréis confiar en Mis Santas Palabras.

Os amo, Mis niños, ovejas amadas de vuestro Divino Pastor. Tened a vuestro Señor muy dentro de vuestro corazón que El señor os tiene muy dentro del Sacratísimo Corazón Suyo. ¿Lo haréis así?

Os amo,

Vuestra santísima Madre María de los Ángeles

 

 



(HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO)

Ovejas de Mi grey Amada:

Confiad en vuestro Divino Pastor y seguid Mis Pasos para que lleguéis a Mí. No os desvíes que sería arriesgar a una porción de Mis ovejas tan amadas. Guardadlas bien que Yo Vendré por ellas y por vosotros. Esperad, ayunad y guardad los Mandamientos. Mantenedlas muy cerca y vigilad que los lobos no os arrebaten ni una sola. Recordad que al pedir ayuda del Cielo la obtendréis, Mis Pastorcitos, la obtendréis. Bastará una exclamación del Corazón: “Jesús Mío ven en Mi auxilio” y ahí estaré. Cuidad a Mis ovejas que Yo cuidaré de vosotros.

Amén, Mis Amados Pastorcitos

Amén, Mi Amado Señor

 

 



(HABLA DIOS PADRE)

Pequeñita

Abba?

Si, Mi Niña. Habéis de hacer como Mi Hijo Amado os dice. Cuidad a sus ovejitas que pronto vendrá el Pastor y no desea que ni una sola que ya está en la cuenta del Cielo se os pierda. Cuidad a las que ya tenéis con amor y valor. No despreciéis a ninguna que se quiera acercar, pero no por ello descuidéis a las Nuestras. ¿Entendéis como habréis de hacer a partir de ahora, Mis Niños?

Sí, Abba.

Amén, Criatura.

Amén, Abba

 

 



(HABLA SAN MIGUEL ARCÁNGEL)

¡Contad con Mi auxilio siempre! No olvides la oración dedicada a mí (*), tenedla siempre en los labios si no la sabéis: memorizadla y en cuanto sintáis peligro, el Cielo acudirá, Niños Nuestros.

(*) Oración a San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha; sé nuestro amparo contra la perversidad y asechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica; y tú, Príncipe de la milicia celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

(Agosto 18)

Año del Señor 2013

Y María del Getsemaní

 

 



 

 

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