XII.

 

CONSAGRADME A VUESTRAS NACIONES

 

   
     

 

  
¡CONSAGREN A MÉXICO A MI INMACULADO CORAZÓN

Y AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS PARA QUE VUESTRA PATRIA SE SALVE!

(Nuestra Santísima Madre María de Guadalupe, “Reina de México y Emperatriz de América”)

 

 

 



(HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES)



Escucha Criatura:

La tristeza no te deja oír bien, pero El Cielo siempre encuentra la manera de haceros llegar lo que necesitáis, pero debéis estar dispuestos y con el corazón abierto para recibirlo.



Ahora, Pequeña, que los acontecimientos se han recrudecido, algunos buscarán respuesta y orientación y tornarán hacia vosotros por ello. No dejéis ni a uno solo que se vaya con manos vacías, como Nosotros en El Cielo lo hacemos. Habrán de ser más como lo Somos en el Cielo, que como sois en tierra.



Ya vuestro pensamiento, vuestro sentimiento y
vuestra acción deben y deberían estar en el ser y hacer celestial y no en el pensamiento terrenal.



Los ofrecimientos que Nos han hecho al Cielo han sido escuchados y recibidos y quien, como tú, tu ofrecimiento es el dolor de la soledad, del aislamiento, de la incomprensión encontrarán que su Getsemaní es más profundo, pero para eso se os dado la Fe, el Amor, la Guía y la Protección que necesitáis.



Debéis saber que esto
no es juego ni moda, sino una manera en que viviréis hasta ser recogidos por el Cielo cuando seáis fruta madura. ¿Lo comprendéis, Mis Niños, trabajadores fieles y leales para El Santo Cielo? Si vuestros dolores físicos aumentan o la incomprensión debéis (como Job, al final) aceptarlo porque el Cielo tiene sus motivos y sus planes que aunque seáis incapaces de comprenderlos, debéis Confiar como el padre que le dice al niño “sí” o “no” y el Pequeño no cuestiona afrenta ni demanda explicación o recompensa; el pequeño confía en sus padres y hace como se le dice porque sabe que es por su Bien, y en vuestro caso por un Bien mucho mayor que ni siquiera lo podéis imaginar.



Cuando la muerte llega, muchos de vosotros os enfadáis con el Padre y le reclamáis, pero la muerte ahora en vuestro mundo es un castigo por la desobediencia de vuestros primeros padres y habéis de aceptar que os la habéis ganado con vuestras decisiones y acciones a lo largo de la Historia. Y como el ladrón al que capturan robando y si un milímetro de corazón y conciencia tiene dirá “lo admito, lo acepto, hago el pago ahora para que no se acumule y me vaya sin pagar en este mundo”.
Así vosotros debéis pagar por vuestras acciones y no es por maldad, sino para que crezcáis, maduréis y enmendéis camino. ¿Lo comprenden?



Así que no afrontéis al Padre con lo que os dé ni con lo que os quite, porque es necesario para vuestra salvación, santificación y la de vuestros hermanos.



Muchos de vosotros ya habéis entendido que no estáis en mundo para “pasarla bien” como el enemigo os quiere hacer creer;
sino para trabajar en vuestra almita y en el camino ir ayudando al Cielo y a vuestros hermanos.



Quitaos ya esta falsa idea de que venís a pasarla bien, Mis Niños, Mis Pequeños,
porque venís a trabajar para el Santo Cielo. El descanso no es ahora y ahí en tierra, sino en el Cielo cuando hayáis culminado satisfactoriamente vuestra labor. ¿Lo comprendéis?



Cada renuncia que hagáis, cada ayuno, cada Santo Via crucis es como un ahorro para el Cielo, pero no es para la tierra, ¿lo podéis comprender? Y cuánto menos en estos Últimos Tiempos en que ya no hay cómo “pasarla bien” porque a donde volteas veis dolor, el dolor de la purificación última y quienes AÚN NO SE HAN DADO CUENTA QUE ESTÁIS AL FINAL pagarán su ceguera, su indiferencia, su egoísmo, lo pagarán, Mis Niños, porque no puede ser de otra manera.



Así que buscad el Cielo
y dejaos de ocupar y preocupar por los asuntos del mundo que –os lo Hemos venido diciendo- en un instante ya todo lo material que habéis acumulado se irá como un soplo.



Quienes no han creído y sigan afrentando al Padre están llamando a una mayor purificación sobre sí mismos y sus casas. Si vosotros no lo queréis, ofreceros al Cielo, como víctimas,
y veréis que es más suave vuestra limpieza y purificación.



Esto os lo venimos anunciando desde que Mi Siervo y fiel Amigo Juan estuvo en tierra y ha habido quienes creían estar viviendo los acontecimientos finales y actuaron apresuradamente y de manera errónea, pero es ahora, Mis Niños, y el Cielo no da señales suaves que se puedan malinterpretar sino FLAGRANTES, INCONMENSURABLES, INCONFUNDIBLES.
Este Tiempo es ya y es ahora, Mis Niños.



Habéis sido elegidos, previo a vuestro nacimiento, para estar y vivir estos Tiempos Finales y El Cielo os ha equipado con todo lo necesario para que lo hagáis,
pero no despreciéis ni desperdicies los recursos que os Hemos dado del Cielo para vuestros intereses particulares y egoístas, sino para le Cielo. ¿Lo tenéis claro?

 


 


(HABLA NUESTRA SANTÍSIMA MADRE MARÍA, REINA DE LOS ÁNGELES)

¿Madre Santísima?

Mis Pequeños, así como os fui pidiendo vuestra Consagración al Sacratísimo Corazón de Mi Amadísimo Hijo Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores (Nuestra Santísima Madre Se Hinca), ahora vengo a pediros de la manera más encarecida que CONSAGRÉIS A VUESTRAS CASAS, POBLADOS , ESTADOS Y NACIONES A MI INMACULADO CORAZÓN
PARA QUE YO LAS PUEDA COBIJAR Y PROTEGER.



Ya veis como Mis naciones tan amadas están sufriendo cataclismos, violencia y todo tipo de disturbio, y esto, Mis Pequeños, no mermará hasta que vuestros gobernantes declinen en sus vanos intentos por “arreglar” el Apocalipsis con discursos, vanidad, egolatría, promesas vacuas y sus pobres recursos humanos.
Sólo si os aliáis con el cielo tendréis la protección del mismo. Bien sé, Mis Pequeños, que no sois vosotros de los grandes que tomáis las decisiones, pero os pido, de la manera más humilde y amorosa, que en lo que esté en vuestro alcance CLAMÉIS A VUESTROS GOBERNANTES POR ELLO. Si es una cartita lo que podéis escribir: Hacedlo; si es difundiendo esta Mi SANTA PETICIÓN por cualquier medio: hacedlo, que las veces una a una se van juntando hasta que el CLAMOR LLEGUE A VUESTROS GOBERNANTES.



Decidles que vuestra Santísima Madre María de los Ángeles, corredentora insignificante, al lado de su Santísimo Hijo, os lo pide porque Mi Inmaculado Corazón, al lado del de Mi Amadísimo Hijo Jesucristo sufre y se conduele de veros así, cómo estáis como criaturitas huérfanas y abandonadas porque abandonáis a vuestro Padre Celestial y rechazáis a vuestra Santísima Madre María de los Ángeles.



Aceptad, con corazón Humilde, a esta Sierva del Señor que no tiene más interés que amaros y resguardaros en su pobre corazón.



¿PONDRÉIS DE VUESTRA PARTE, MIS NIÑOS, MIS PEQUEÑOS, MIS AMADOS PARA QUE LA SANTA CONSAGRACIÓN DE VUESTROS PAÍSES SE LOGRE DAR?



Hacedlo y veréis cómo la nube negra se aleja de vuestros pueblos; pero si no Me lo solicitáis, si no Me lo pedís, y si no Me lo permitís, ¿Cómo, Mis Niños, cómo! (Esto último lo dice Nuestra Santísima Madre con un énfasis tremendo en angustia, en tristeza, en franco dolor descarnado).

 

 



(HABLA DIOS PADRE)

Mis Niños

Abby

Criaturitas: No nos cansaremos de repetiros lo que habéis de hacer, como vosotros no os cansáis de corregir a vuestros Hijos. No lo Haremos, Mis Niños,
pero es ahora cuando podéis con vuestros actuar secundar vuestras palabras de ofrecimiento al Cielo, con vuestros actos, no sólo con vuestra santa oración.



Así que, Mis pequeños, aceptad ya que estáis al Final de los Tiempos, en la Gran Tribulación y que no hay refugio seguro ni para vosotros ni para vuestros países que no sea
Consagrándoos al Sacratísimo Corazón de Mi Amadísimo Hijo Jesucristo, Rey de reyes y Señor de señores y al Inmaculado Corazón de vuestra Santísima Madre, ¡No lo Hay! Os lo ofrezco como os ofrezco El Cielo, como os ofrezco vuestra Salvación, como os ofrezco el Paraíso, pero tenéis que deciros y ser firmes en ello.



Tenéis la guía, tenéis lo que necesitáis, pero ¿el Cielo cuenta con vuestra voluntad?, ¿o sólo lo decís como repitiendo una frase sin sentido y mecánica?, ¿no Me decís en el Padre Nuestro “Hágase Tu voluntad y no la Mía”? Bueno, Mis Amados, Mis Niños, Mis Pequeños,
Mi SANTA VOLUNTAD ES QUE HAGÁIS LO QUE VUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, Rey de reyes y Señor de señores OS DICE, LO QUE VUESTRA SANTÍSIMA MADRE OS DICE. ESA ES LA VOLUNTAD DEL CIELO Y NO BUSQUÉIS MÁS.
 


Podéis comprobar con las naciones que han sido fieles a Mi Santo Deseo y se han consagrado por medio de sus autoridades cómo lo que parecía imposible como las revoluciones y guerras internas cesaron para dar paso a la paz.



¿Queréis paz, queréis seguridad, queréis bienestar? Los hombres no os la pueden dar. Es el Cielo quien os la promete si cumplís con esta petición.



Os Amo, Os Amamos y Nos dolemos de ver el lodazal en el que Mis pobres hijos habrán de vivir hasta que llegue vuestro final y liberación.



Creed, Confiad, Esperad y Amad que vuestra esperanza no será en vano. Os lo Prometo…

Vuestro Santísimo Padre Dios.



Se sugiere ver los siguientes videos:

 

México ha sido golpeado por las inundaciones

 

Entrevista al Padre Carlos Cancelado en El Pulso de la Fe

 

El Pulso de la Fe - Caso del Poseso Mexicano

 

Entrevista con el Padre Juan Rivas en Novo Millennio 10 de octubre de 2011

 

 


HDDH

(Septiembre 23)

Año del Señor 2013

Y María del Getsemaní

 

 

 

 

 

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