Dios Padre

  PREGUNTAROS: ¿QUÉ HARÍA JESUCRISTO?

 Y LA RESPUESTA SIEMPRE SERÁ AMAR, COMPRENDER, PERDONAR.

 
   

 

 

 

 

 

 * No podréis entrar al Santo Cielo con el fardo de rencor sobre vuestros hombros.

 * El que no perdona, no podrá ser perdonado.

 * Cuidad lo que busquéis (en la Web), porque fácilmente lo encontraréis.

 * Tirar al piso esas listas que parecen interminables.
 * Dad vuestros primeros pasos en sed muy sobrios y medidos con la palabra hablada.

 

 



(HABLA DIOS PADRE)

Pequeñita

Abba

¿No sabes de lo que vamos a platicar?

Ahora sí tengo una idea porque es los temas que me han inspirando toda la semana.

Así es, Pequeña. Ya te percataste que la guía del Cielo no es abrupta, burda y repentina, sino suave, sutil y casi imperceptible en su andar como de seda.



Pequeña tenemos que hablar de
El Perdón, entre otras cosas. Mira, cuando un alma desciende al mundo, viene sin rencores y así ha de regresar, si es que ha de entrar triunfal al Cielo. El rencor es un costal muy pesado que hará que el pie tropiece y (el) alma no llegue a las puertas del Cielo.



Vosotros olvidáis la gracia del Perdón. Preferís no pensar en aquellos que sienten que os ofendieron o pensar poco, aun menos, en aquellos que vosotros ofendisteis; pero en ambos casos, así no se soluciona, sino pensando en ello, repasándolo en el recuerdo
y haciendo UN ACTO VOLUNTARIO de soltarlo a Dios, a Mí, Pequeños, y encontrar el perdón.



¿No decís constantemente en la Oración al Padre: “Perdonar”, y si tanto lo decís,
¿ porqué no lo hacéis? Constantemente apeláis a Mi Santo Perdón y sabéis que con facilidad os perdono, si la intención es recta y uno lo confiesa, pero vosotros no tendéis a perdonar ni la más mínima falta de vuestros hermanos contra ustedes.

 

 

Pocas veces es una ofensa grave a vuestra dignidad humana, como lo fue a Mi Amadísimo y Perfecto Hijo durante la burla de los sicarios en la Coronación de Espinas, en la Flagelación, al ofrecerle vinagre en vez de refrescante vino, cuando agonizaba de Dolor y de Sed. Eso era un atentado contra la Divinidad Dignificada y aún así El os amo más y os perdonó. Y si Mi Hijo, Pequeños Míos, Pequeños Nuestros, os pudo perdonar en esos extremos de deliberada crueldad, mofa, burla y malicia; que vosotros carguéis rencores por años, vidas enteras y a veces por generaciones porque alguien hubo atentado contra vuestro orgullo, apenas arañando a la superficie de vuestra dignidad ¡Y NO LOS PERDONÁIS! De tal manera cómo esperáis que Mi Amadísimo Hijo os perdone vuestras graves faltas y pecados.



No podréis entrar al Santo Cielo con el fardo del rencor sobre vuestros hombros, no dejáis espacio para ayudar a Mi Amadísimo Hijo Jesucristo de cargar con la Santa Cruz, de ayudarlo, porque pesa más vuestro resentimiento, vuestro rencor, vuestro orgullo lastimado. ¿Lo entendéis, lo podes ver, Pequeños Míos?



Si han de avanzar en el Camino, en el andar hacia el Santo Cielo
tendréis que dejar de ser jueces y soltad vuestros juicios al único Juez Justo Universal Perfecto que es Mi Amadísimo Hijo Jesucristo.



Cuando creáis que una injusticia fue hecha contra vosotros, rezad porque se deshaga y si no veis el resultado dejaos el caso al Único Juez Justo y Perfecto:
no queráis hacer justicia por mano propia, porque vuestra mano caerá sobre el otro con el peso del odio y lo lastimareis gravemente y así el acto injusto caerá sobre vosotros como perpetradores, Pequeños.



La oveja que es llevada por otros, no peca al entrar a ser esquilada, pero el que rechaza entrar al redil, guiado por su propio orgullo, se va separando de Mi Grey.



Son tiempos muy delicados, Pequeños, y por un acto así podréis perder Mi Gracia, porque los orgullos en este vuestro tiempo humano son inconmensurables. No pequéis de orgullo. Sabed que el mundo está guiado actualmente por Satanás y este engaña a los Nuestros para que caigan. Aclama a los suyos, y a ellos hace la falsa justicia, aplastando a los Míos, pero, Mis Pequeños, el tiempo en la tierra es corto, es breve, y recordad:

Bienaventurados los… (incluye aquí , Pequeña, las Bienaventuranzas del Cielo) porque no las suelen recordar y ahí veréis la Promesa del Cielo.



Abby, por eso el Domingo pasado me hicieron detenerme a leer las Bienaventuranzas que estaban en la pared.



Sin darte cabal cuenta, se te va guiando toda la semana, como en la homilía y las lecturas del Domingo que son para que vosotros lo trabajéis el resto de la semana; así contigo, Pequeña, y a través de ti con tus hermanitos, por eso es importante que lo vean al inicio de la Semana y se lo lleven y lo estudien y lo reflexionen.



Si Mi Hijo Amado que fue Crucificado, mofado, escupido, juzgado con sorna (*) y falsedad, colocado en medio del pueblo para que fuera foco de sus burlas y malicia, vestido de púrpura y con una infame corona de burla, que Él dignificó con su Perfecta Sabiduría, aun dentro de su humanidad, si perdonó que echaran suertes, los soldados, sobre sus Santas Vestiduras. Si todo esto lo pudo perdonar Mi Hijo Amadísimo y Amar a Sus detractores (**) más allá de lo imaginado siquiera por los mejores de entre ustedes, que vosotros no podáis perdonaros unos a otros por las minucias que os hacéis día con día
¡Eso no es digno de los que pretenden llamarse Mis HIJITOS!



Sed como Mi Hijo Lo es y no andéis imitando a nadie más que os llevará a la perdición. Hijitos: cuando entréis a una situación en la que no sabéis que hacer,
preguntaros ¿Que haría Jesucristo? Y la respuesta siempre será Amar, Comprender, Perdonar. Esa es vuestra guía, pero tendréis que hacerla, Mis Pequeños, tendréis que poner, que colocar vuestros actos a la altura de vuestras palabras o no servirán de nada, Pequeños. ¿Acaso creéis que un malvado que lea la Biblia aprovecha? Sólo si cambia de corazón, Mis Pequeños, sólo si cambia y muda de ser.



Pedid y se os dará…Buscad y encontrareis ¿Que andáis buscando, Mis Hijitos, Mis Pequeños tan amados?, ¿a Jesucristo, a El Reino de los Cielos o vais a conformaros con por hacer vuestra voluntad y montaros en vuestro orgullo, falacia y terquedad os vais a arriesgar a terminar en una eternidad de fuego, arrepentimiento, odio y dolor?

 

 



(HABLA NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO)

Os lo he dicho, Pequeñitos. Nada permanece vacío: ¿De qué os pretendéis llenar si no de Mí? Los que no están Conmigo están contra Mí;
el que no perdona no puede ser perdonado. ¿Estáis tan limpios que no necesitáis de Mi Perdón para entrar a los Cielos, Pequeños?, ¿o sois humanos y pecáis, y por ende necesitáis estar limpiándoos en este pantano en el que vivís? Haced con vuestros hermanos como queréis que el Cielo haga con vosotros. Si necesitáis ser perdonados, ustedes mismos sed perdón, que ninguno puede pasar el velo lleno de rencor, aunque sea piadoso y cumpla la ley, quien no tiene amor, nada es. El amor va de la mano del perdón y el hijo que no es humilde, que por el contrario es soberbio y por ello no perdona, no es hijo del Bien, sino del Mal.



El perdón, Pequeños, los va al liberar de las cadenas del pasado: no podéis andar así. ¡Desaseos de una buena vez de esas cadenas que os atan! Pedidme que encontréis en vuestro corazón el Amor y la Voluntad de perdonar cualquier y toda injuria que haya sido cometida en contra de vuestra persona, vuestra reputación, vuestros bienes y vuestros seres cercanos.
Pedidme que os de la Gracia de perdonar a vuestros enemigos, porque si no lo hacéis, ¿cómo llegaréis (a) amarlos, como los he ordenado?

 

 



(HABLA DIOS PADRE)

¿Abba?

Sí, Pequeña

Otro asunto que te quería dejar en claro es muy simple y es el siguiente: Desde que la creación de estos multitudinarios servicios de intercomunicación lo que han permitido, Pequeña, es que el que busque, encuentre lo que anda buscando en su corazón, aquello que verdaderamente desea. En su fuero interno cada uno sabe lo que busca y es eso lo que Yo veo, no lo que quieren aparentar, sino lo que VERDADERAMENTE está en el centro de vuestra alma y corazón. Eso mismo que buscáis ya lo encontráis ahora con estos sistemas. Sed honestos con vosotros y repasad vuestras búsquedas para que desenmascaréis su corazón ante vosotros mismo y Ante Mí, Pequeños. Aquellos que tenían sed de Dios y no encontraban vinieron, facilitándose el camino, al recibir Mis Mensajes, aquellos que Me Buscaron con Facilidad dieron con Mis Mensajes; pero de igual manera los que buscan aunque sea por curiosidad, con y por la misma vía y método
el mal, aquí también lo encontrarán. El conocimiento del hombre se ha difundido y con ello ya no podréis argüir que “no lo sabíais”, porque los que tienen acceso a estas telarañas de comunicación sabéis lo que buscáis y quienes, os repito, teniendo Sed De Dios Me buscaron que dieron Conmigo, con las apariciones de Mi Amadísima Hija, Con la Santa Palabra de Mi Hijo Amantísimo, así que cuidad lo que buscáis porque fácilmente lo encontrareis, Mis Pequeños.

Bien, Pequeña

 

 



(HABLA NUESTRA SANTÍSIMA MADRE)

Niña Mía,

¿Madre?

Tendréis que hacer caso omiso de las críticas, ya os lo dijimos. ¿Acaso Mi Amadísimo Hijo, vuestro Amado Rey y Señor, se puso a responder a cada critica y mofa que le hacían, perdiendo oportunidad de hablar del Reino de Los Cielos? No, Pequeños. Cuando el maligno os ataca, y más a quienes tienen foros amplios y vosotros perdéis tiempo valiosísimo contestando bagatelas y defendiendo más a vuestro orgullo y reputación que difundiendo la Santa Palabra de Mi Amadísimo Hijo Jesucristo,
os estáis colocando en importancia por encima de Él, vuestro Rey de reyes y Señor de señores.

 

 

Así que, Hijitos, Pequeñitos, no perdáis tiempo, más que en difundir el Reino de Mi Hijo y en Amar y Perdonar que no sabéis el día ni la hora en que ha de venir, pero más os vale tirar al piso esos costales y listas que parecen interminables de actos que se cometieron contra vosotros. No esperéis justicia en este mundo, que no la hay, sino orad por contaros con los Bienaventurados donde bien os dice Mi Hijo encontrareis la justicia que en vano os afanáis por encontrar en la tierra. ¿Acaso, os pregunto, sale agua de las piedras?
 

 


 

 

 

(HABLA DIOS PADRE)

Pequeñita

Abby

De lo otro que te quiero hablar es de cómo ahora vosotros, los ahora ya completamente Míos, sentís un fuerte anhelo y necesidad de retiraros aún más del mundo. Así sea dentro del núcleo familiar pero aislarse aún más, sin salir de él. Permaneced más como presencias silentes y orantes, pero no viene con importancia el participad activamente en tanta pláticas y tiempos muertos.
Estad, pero retraeros más al silencio y a la oración. Veréis como el silencio, si aprendéis a hablar lo necesario, como Mis hombres sabios, como Mis monjes de clausura, cómo el silencio va entrando más a vuestras almas y todo el ruido que vosotros mismos hacéis al hablar en vano se va acallando y al acallar vuestros labios, acalláis vuestras mentes y sosegáis vuestros espíritus.

 

 

Tratad de estar, pero siendo prudentes. Cuidando que vuestra palabra sea necesaria y no esa costumbre tan fea de este siglo de no callaros nunca. Aquellos que siguen Mis Amantes Consejos encontrarán el remanso de paz dentro de vosotros mismos que difícilmente encontrareis afuera. Iros preparando en el silencio y en la ORACIÓN PROFUNDA, que a eso os estoy invitando.

 

 

Así que esta semana comenzad a perdonar, a tener la fuerte y bien cimentada esperanza en las Bienaventuranzas que todo aquello que justamente anheláis por ser Hijos Míos lo tendréis ( pero tendréis que esperar y no pretended arrebatar del mundo lo que no le es potestad: como la Justicia, el Amor, la Verdad, el supremo Bien, el Gozo y finalmente la Felicidad Perpetua) y comenzad el camino del silencio, el retraimiento y ensayad, dad vuestros primeros pasos en sed muy sobrios y medidos con la palabra hablada para que así vayáis entrando más profundo en vuestro recinto interior donde Mi Amadísimo Hijo mora en vosotros.

Gracias Mis pequeñitos, Mis amados

Os amo inconmensurablemente

Vuestro Padre Dios
 

 

 


(*) Las Bienaventuranzas

Las bienaventuranzas están en el centro de la predicación de Jesús. Con ellas Jesús recoge las promesas hechas al pueblo elegido desde Abraham; pero las perfecciona ordenándolas no sólo a la posesión de una tierra, sino al Reino de los cielos:

«Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.

Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa.

Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos.

(Mt 5,3-12)

(Catecismo de la Iglesia Católica Núm 1716)

(**) sorna. (De or. inc.). 1. f. Espacio o lentitud con que se hace algo. 2. f. Disimulo y bellaquería con que se hace o se dice algo con alguna tardanza voluntaria. 3. f. ironía ( tono burlón con que se dice algo).

4. f. germ. noche ( tiempo en que falta la claridad del día).

(***) detractor, ra. (Del lat. detractor, -ōris). 1. adj. Adversario, que se opone a una opinión descalificándola. U.t. c. s.2. adj. Maldiciente, que desacredita o difama. U. t. c. s.

HDDH

(Marzo 10)

Año del Señor 2013

Y María del Getsemaní

 

 

 

 

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