DOS LIBROS Y ALGO MÁS

GUÍAS PARA PADRES PARA LA PREVENCIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD

COMPRENDER Y SANAR LA HOMOSEXUALIDAD

 

  

"No, no, no. No quiero seguir con esto, no estoy conforme con mi homosexualidad"

 

 

   Queremos presentarles dos libros sobre el tema de la homosexualidad. 

 

1.- Guías para padres para la prevención de la homosexualidad.

   El primero, escrito por el doctor Joseph Nicolosi y Linda Ames (su esposa), como ayuda para aquellas personas que lo pudieran necesitar. Cuando está de moda y nos bombardean con la idea de que se debe respetar la tendencia sexual de cada cual y que intervenir va en contra de la libertad de las personas, encontramos que no todos piensan igual y que no todo homosexual es feliz y que muchos luchan por salir de esa situación que los hace desdichados. Este libro les enseñará a los padres como se puede prevenir la homosexualidad en los primeros años de vida y encontrarán testimonios de muchos homosexuales adultos que lograron revertir su situación.

 

2.- Comprender y sanar la homosexualidad.

   Escrito por Richard Cohen, psicoterapeuta y educador. Es uno de los mayores expertos en el campo de la reorientación sexual. El libro del doctor Nicolosi pone el acento en como prevenir la homosexualidad en cambio el de Cohen como sanarla. Ambos coinciden que los homosexuales no tienen nada de alegres, que es una vida llena de tristezas. Uno va a la prevención, importantísimo para que tengamos hijos felices y el otro a la sanación, a reorientar la tendencia sexual. Richard Cohen fue un homosexual que pude revertir la situación, tardó 10 años en ello. Ahora comparte su experiencia y ayuda a otras personas a lograrlo.

 

 Antes de entrar en el tema y como ésta es una página católica, vamos primeramente a recordar un mensaje de nuestro amado Padre sobre el tema, la legalización del matrimonio homosexual.  Él lo ha dicho varias veces, no está en su voluntad la homosexualidad. Vamos a incluir algunos párrafos de uno de los mensajes que se encuentran en este portal.

   Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, aviso a la humanidad entera que Yo no puedo permitir esas uniones del mismo sexo, porque van contra Mi Ley, contra Mis Órdenes de la Creación y no son uniones para dar vida, sino muerte. Con descaro los llaman matrimonios, cuando el Matrimonio es una institución Divina, éstas son uniones de pecado y de maldad, respaldadas por Satanás, para querer destruir todo lo que Yo creé y ordené desde un Principio en la Creación.


 
   El hombre le ha dado la espalda a Mis Leyes, Me está retando a Mí, vuestro Dios y así, como el pueblo judío, que tantas veces Me dio la espalda, veis también lo que al pueblo de Sodoma y Gomorra les pasó. Estáis retando a vuestro Dios, ¡oh!, humanidad perversa y si no reparáis vuestros errores, si no os arrepentís de vuestros pecados, tendréis también el mismo castigo de Sodoma y Gomorra. Dentro de Mi Creación no puede haber traidores, ni pueden haber almas que estén tratando de destruir lo que es perfecto.


 
   Habláis a través de las mentiras de Satanás, tratáis de convencer a la humanidad, vosotros, los que lleváis a cabo éstas uniones ilícitas, de que tenéis derechos como cualquier otra unión verdadera y matrimonial y no es así. Estáis actuando contra natura, vosotros no podéis procrear, vosotros no podéis dar vida, porque sois del mismo sexo. Vosotros no podéis dar vida tampoco en lo espiritual, porque estáis afectados, tanto en vuestra mente como en vuestro corazón y en vuestra alma. No tenéis una vida espiritual correcta, estáis desviados de mente y corazón, ¿cómo podéis creer caminar en el Bien, queriendo hacer creer que vais por caminos de verdad cuando no es así porque no estáis actuando bajo Mis Principios Sabios y Verdaderos de todo un Dios? Os habéis dejado engañar por conveniencia humana y por vuestras propias desviaciones que escogisteis lo que Satanás os aconsejó.


 
   Satanás tiene tantos esbirros alrededor del mundo, que han llegado a las cúpulas de los gobiernos y ahora queréis, con ese poder humano, cambiar las Leyes Divinas y esto no será, Yo, vuestro Dios, os lo digo: Me habéis amenazado a Mí, vuestro Dios, porque atrás de vosotros está Satanás, que continuamente amenaza Mi Obra y Mi Amor. Pues ahora Yo os advierto, humanidad perversa, que si no os arrepentís y, ya pronto, de vuestros pecados, veréis Mi reacción, que no será buena para vosotros, ya habéis sucumbido al mal y al pecado, estáis siguiendo lo que Satanás os ha aconsejado, si no os arrepentís, acabaréis junto con él eternamente.


 
   El tiempo ya es corto e iréis viendo cómo Mi Justicia se irá dando en todos los pueblos de la Tierra. Os di unas Leyes, unos Mandamientos a seguir y no los estáis siguiendo. Aquellos que han luchado contra el mundo y se han mantenido cuidando Mis Mandamientos en su vida, y en la de sus hijos, ellos verán Mi Justicia, pero no les tocará. Todo esto os lo digo, Mis pequeños, alrededor del mundo, que Yo Soy un Dios Justo y que Yo, protejo a los Míos, porque ellos Me protegen a Mí, porque cuidan Mi Santo Nombre entre todos aquellos que les rodean y vosotros, los que estáis queriendo engañar a vuestros hermanos, transmitiendo los engaños del mismo Satanás, padeceréis Mi Justicia en pleno.


 
   Os lo he advertido, en vosotros está el cambiar y que Mi Justicia no os toque de lleno, o si seguís con vuestros pasos equivocados, Mi Justicia os aplastará. Es vuestra decisión.
 

    
  Es bueno que nuestro Padre clarifique bien el asunto, cuando hay tanta confusión en el mundo sobre este tema e intentos por todos lados para legalizar estas uniones homosexuales.

 Por lo tanto es muy importante que los padres, los educadores, los consejeros, los sicólogos, los siquiatras y los sacerdotes lean estos dos libros. Se deben leer los dos para comprender que se puede prevenir  y también sanar la homosexualidad y cómo se logran ambos propósitos.

Queremos mostrarles también, un mensaje de Jesús del día 16 de marzo de 2012, dice lo siguiente:

    El matrimonio entre personas del mismo sexo es un pecado grave



Viernes, 16 de marzo de 2012, a las 22:20 hrs.

Mi muy querida y amada hija, el dolor y el sufrimiento de mis pobres seguidores quienes impotentes presencian como las nuevas leyes, contrarias a Mis enseñanzas, están alcanzando niveles sin precedentes en el mundo.



Hijos, no sólo tienen que presenciar el pecado, sino que además tienen que presenciar como se les presenta el pecado mientras se les obliga a aceptarlo por ser humano. Me refiero a un pecado en particular, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el cual se presenta como un derecho natural.



Y a continuación se espera que acepten esta abominación al ser presentada ante el trono de Mi Padre en una Iglesia.



A estas personas no les basta aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo ante los ojos de la ley, sino que además quieren forzar a Dios El Padre a darles Su bendición. Él nunca podría hacer esto ya que es un pecado grave ante Sus ojos.



¿Cómo se atreven a pensar estas personas que es aceptable exponer este acto abominable en las Iglesias de Mi Padre?



Hijos, Yo amo cada alma. Yo amo a los pecadores.  Yo aborrezco sus pecados, pero amo a los pecadores. Los actos sexuales entre personas del mismo sexo tampoco son aceptados ante los ojos de Mi Padre. Recen por estas almas, porque las amo, pero no puedo concederles las gracias que ellos desean.



Ellos deben saber que no importa cuanto traten de aprobar los matrimonios entre personas del mismo sexo, no tienen derecho a participar en el Santo Sacramento del matrimonio. Un Sacramento debe venir de Dios. Las reglas para recibir los Sacramentos deben provenir de las enseñanzas de Mi Padre.



Ustedes no pueden obligar a Mi Padre, Dios El Altísimo, a dar Su bendición o acceder a Sus Santos Sacramentos a menos que se respeten tal y como tienen que ser.



Ahora el pecado es presentado en el mundo como algo bueno.



Como he dicho antes, el mundo está al revés. Lo bueno es presentado como malo y aquellas personas que tratan de vivir según las leyes de Dios Padre son despreciadas. La maldad, no importa como traten de disfrazarla, no puede transformarse en un acto bondadoso ante los ojos de Mi Padre.
 


Mi Padre castigará aquellos que continúen haciendo alarde de sus pecados ante de El. Presten atención a esta advertencia por sus pecados, que se están llevando a cabo mientras que ustedes se niegan a obedecer a Dios, estos pecados no serán y no podrán ser perdonados.



Esto es porque ustedes se niegan a aceptar el pecado como lo que es.



Su Salvador Jesús Cristo

 

 

 

  Los dos libros se encuentra completos en "Nuestra Biblioteca". Aquí, en ambos casos, un extracto de la introducción.

 

 

1.- GUÍAS PARA PADRES PARA LA PREVENCIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD

 

Joseph Nicolosi

 

 

 INTRODUCCIÓN PARA LOS PADRES: PALABRAS PARA UNA CORRECTA INFORMACIÓN


  Jacob, un cliente de veinticinco años de edad, llevaba varios meses en tratamiento por la depresión que le producía su homosexualidad no deseada. Un día – conducido tanto por sentimientos de tristeza como de ira - se enfrentó a su madre: Le dije: “Mamá, tú me veías jugar con muñecas Barbie. Me permitías utilizar maquillaje y arreglarme el pelo delante del espejo durante horas. Mis hermanos nunca hicieron nada de eso. ¿Por qué no me detuviste? ¿En qué estabas pensando?”   No tengo dudas de que mamá quería lo mejor para mí. Pero ella no tenía nada que decir. Sólo se sentaba allí y me miraba, atontada y llorosa.

 

   Durante muchos años, he trabajado con hombres homosexuales que se encuentran profundamente insatisfechos por sus atracciones hacia personas del mismo sexo. El mundo gay no les va y todos sospechaban, a algún nivel, que algún suceso de su temprana infancia había servido de base para sus sentimientos homosexuales.

 

   Este libro procede directamente de lo que he aprendido de mis dos décadas de trabajo con estos hombres, de cómo intentaban comprender las causas de su atracción hacia el mismo sexo y alcanzar la libertad de forma progresiva. Una y otra vez, estos hombres me han enseñado lo que perdieron en su infancia.


   Las historias de vidas que oigo todos los días, contadas por hombres como Jacob, que están luchando para curar su homosexualidad, generalmente incluyen recuerdos dolorosos de confusión de género. El hecho es que existe una gran correlación entre la inconformidad de género en la infancia y la homosexualidad adulta. La mayoría de los hombres a los que trato no fueron tan femeninos como Jacob: no jugaban con muñecas ni se vestían de niña. Pero de igual forma, existían signos reveladores de conflictos y dudas sobre la afirmación de su género. Particularmente, tenían un miedo enorme a no encajar de alguna forma con los demás chicos. Y, sin embargo, sus padres – la amplia mayoría de los cuales amaba mucho a sus hijos y buscaba lo mejor para ellos – la mayoría de las veces no hicieron caso a las prontas señales de aviso y esperaron demasiado para buscar ayuda para sus hijos. Una causa de esto es que la profesión de la salud mental no les está diciendo la verdad sobre la confusión de identidad de género de sus hijos. Los padres no saben qué hacer, si es que pueden hacer algo.

 


¿PERPETUAR LOS ESTEREOTIPOS DE GÉNERO?

   Los medios de comunicación de masas de hoy transmiten el mensaje de que se debería estimular a los hombres a descubrir una identidad homosexual o bisexual. Preguntan: “¿No es maravillosa la diversidad sexual?” Un número de productores de cine y de televisión (algunos de los cuales son gays) intentan persuadirnos con historias idealizadas de salida del armario. Creemos que sus esfuerzos son intentos erróneos de estimular lo que en verdad no es sino la situación desafortunada en la que se encuentran demasiados de nuestros jóvenes.


   Por supuesto, al tomar este punto de vista, yo (Joseph) estoy con frecuencia en desacuerdo con miembros de mi propia profesión. Los que se me oponen dicen que la decisión tomada en 1973 por la Asociación Psiquiátrica Americana (APA) de suprimir la homosexualidad del Manual de Diagnóstico y Estadística (DSM en sus siglas en inglés) ha establecido la conclusión de que la homosexualidad es normal. Pero esa decisión de 1973 se tomó (como han afirmado algunos activistas gays) bajo fuertes presiones políticas por parte del activismo gay. 


   La supresión de la homosexualidad del DSM tuvo el efecto de desalentar el tratamiento y la investigación. Cuando llegó a ser de “conocimiento común” que la homosexualidad “no era un problema,” los especialistas se desanimaron - y en muchos casos, fueron prevenidos - de expresar opiniones contrarias o de presentar documentos en encuentros profesionales. Muy pronto, algunos diarios científicos hicieron un gran silencio en torno a la homosexualidad como problema del desarrollo.


  De hecho, como con este escrito, la Asociación Psicológica Americana rehúsa colaborar de la forma que sea con la Asociación Nacional de Investigación y Terapia de la Homosexualidad (NARTH en sus siglas en inglés) porque no está de acuerdo con el punto de vista de NARTH de que la condición homosexual es un desorden del desarrollo. Además, creen que una “posición científica de este tipo” contribuye al clima de prejuicio y discriminación al que son sometidos los gays, lesbianas y bisexuales.” En efecto, la APA ha dado una moratoria a un debate sobre este tema. Este silencio entre los investigadores no lo produjo una prueba de nuevos científicos que mostrara que la homosexualidad es una variante sana de la sexualidad humana. Más aún, llegó a ponerse de moda simplemente no discutir más la condición homosexual como problema. Se informó y se discutió sobre la homosexualidad de la forma en que se dicen las noticias de la tarde: como algo que “está,” como el tiempo del día siguiente.


   Ronald Bayer, investigador del Centro Hasting para la Ética de Nueva York, resumía así todo el proceso: “La Asociación Psiquiátrica Americana,” escribía Bayer, “había caído víctima del desorden de una era tumultuosa, en la que los elementos disruptivos amenazaban con politizar todos los aspectos de la vida social americana. Un furioso igualitarismo… obligó a expertos en psiquiatría a negociar el estatus patológico de la homosexualidad con los mismos homosexuales.” El resultado - la supresión de la homosexualidad del manual psiquiátrico de desórdenes - tuvo lugar no por medio de un proceso racional de razonamiento científico “sino que en vez de eso fue una acción demandada por el carácter ideológico de los tiempos.” 


PREVENCIÓN: UNA CRECIENTE NECESIDAD

   Antes de la decisión de la APA de 1973, se aceptaba la consulta para intentar prevenir la homosexualidad. La condición homosexual era un desorden y el desarrollo de la identidad sexual desordenada se debía evitar cuando fuese posible. Hoy creemos que es hora de que se vuelva a retomar esta idea de prevención. Es con ese propósito por lo que hemos escrito este libro.


  Se han escrito pocos libros anteriores para padres aparte del clásico de 1968 Growing Up Straight, de Peter y Barbara Wyden. Desde la supresión de la
homosexualidad del manual de diagnósticos, el único libro escrito por un especialista sobre la prevención ha sido Growing Up Straight: What Every Family Should Know About Homosexuality (Chicago: Moody Press, 1982), del Dr. George Reker. Después ha habido un libro reciente dirigido a familias cristianas, An Ounce of Prevention, de Don Schmierer (Nashville: Word, 1998), que ofrece palabras fundamentadas científicamente de sabiduría práctica por parte de un asesor pastoral con experiencia.


  Ahora esperamos que la prevención de la homosexualidad continuará respondiendo a esta necesidad creciente. La mayoría de los padres de los niños prehomosexuales que vienen a nosotros en busca de ayuda son de fe religiosa - católicos, protestantes, mormones, judíos - pero unos pocos, también, son seculares que sienten por intuición que la humanidad está diseñada para ser heterosexual.


   Podemos sentir empatía con la preocupación de esos padres porque compartimos su punto de vista. Sin embargo, algunos activistas gays (la mayoría dentro de círculos académicos) nos condenarán por tomar esta posición. ¿Quiénes somos nosotros para poner en cuestión la identidad sexual de alguien, y mucho menos para ayudar a un niño a evitarla o a un adulto homosexual a cambiarla? Pero tomamos nuestra posición con la historia y con la mayoría de la población que piensa que el sexo con el mismo género es algo que hace daño a la gente.


  Hemos incluido testimonios de muchos pacientes para ilustrar los capítulos de este libro. Naturalmente, nombres, lugares y demás detalles de identificación han sido cambiados para proteger su privacidad. Pero se puede tener plena seguridad de que sus historias son reales.


  El énfasis que el libro le da al papel de los padres no es para culpar sino para educar. Ninguno de los padres con los que he trabajado había deseado influir en su hijo - o incluso no intervenir donde la intervención era necesaria - de una forma que pudiese poner la base para la futura homosexualidad. Pero a pesar de la mejor de las intenciones, muchos se quedaron atrapados en modelos nocivos de familia. Y de hecho a muchos, tristemente, se les informó mal, creyendo que no se podía hacer nada para influir en el desarrollo de la identidad sexual de un niño.  Las razones de esta realmente vergonzosa falta de información exacta por parte de los profesionales de la salud mental se discuten en el capítulo ocho: “La política del tratamiento.”


   Llenos de agradecimiento, nos hemos encontrado con que una vez que a los padres se les proporciona asesoramiento exacto, estos hacen cambios rápidamente y proceden con entusiasmo a ayudar a su hijo para que desarrolle una identidad de género sana. Un padre reconocía que su “intuición” le decía que algo iba mal, y de hecho sintió que tenía que hacer algo pero no oyó sino consejos de profesores y asesores para que “no traumatizara a su hijo” sino que era mejor aceptarle “como es.” Pero cuando los padres consultan con un psicoterapeuta que valida su deseo de heterosexualidad para su hijo y que les ofrece una guía específica hacia lo que saben por intuición que deberían hacer en respuesta a su confusión de género, hay esperanza de que se produzca un resultado en la heterosexualidad. Una vez que han encontrado apoyo profesional para su intuición parental, estos padres y madres comprenden inmediatamente el plan de tratamiento de su terapeuta. Tienen mucha voluntad para comenzar a aplicar las estrategias positivas y afirmativas que han sido subrayadas para ellos. Este libro contiene muchas de esas mismas estrategias de intervención.


   El Dr. George Rekers, un experto en desórdenes sexuales reconocido a nivel nacional, escribe que “la inconformidad de género en la infancia puede ser el factor simple observable más común relacionado con la homosexualidad.” Y existe evidencia considerable, asegura, de que el niño con problemas de identidad de género puede solucionar la dificultad, con o sin intervención psiquiátrica. Afirma Rekers: “En un considerable número de casos… el desorden de identidad de género se resuelve totalmente.”


   Aunque los factores biológicos tienen un efecto que predispone en algunos niños, el Dr. Rekers cree que el cambio es posible porque la familia y las influencias sociales parecen tener la influencia más poderosa en el desarrollo de la homosexualidad. La mayoría de los padres espera la heterosexualidad para sus hijos,  advierte, y el terapeuta no debería dirigir el curso del tratamiento trabajando en contra de los valores de los padres.  Además, el Dr. Reker cree que cuando el terapeuta está trabajando con un adolescente, debería clarificar algunos puntos importantes: 

   Existen riesgos contra la salud que amenazan la vida relacionados con el estilo de vida gay.
   Una adaptación al estilo de vida gay será difícil y socialmente polémico.
   La actividad sexual prematura es psicológicamente arriesgada.
  El cliente será mucho más capaz de elegir en la edad adulta sobre su sexualidad.


   El grueso de la investigación sobre la identidad de género se ha llevado a cabo con chicos. La homosexualidad masculina es, de hecho, mi propia especialidad clínica. Por lo tanto, la mayoría de los consejos de este libro es sobre los chicos. Esperamos que nuestro trabajo pueda servir a otro escritor para investigar de forma más plena el lesbianismo y su prevención.

 Quizás usted esté preocupado por su hijo y su desarrollo sexual. Puede que su hijo o hija esté diciendo cosas como “Debo de ser gay” o “Soy bisexual.” Usted ha encontrado pornografía del mismo sexo en su habitación. Ha encontrado anotaciones íntimas sobre otra chica en el diario de su hija. El mensaje más importante que podemos ofrecerle es que no existe el “niño gay” o “el adolescente gay.” Todos hemos sido diseñados para ser heterosexuales. La confusión de género es principalmente una condición psicológica y en cierta medida, puede modificarse.

 
   Creemos que la información que encuentre en las páginas que siguen le darán ánimos y afirmación. Al leer estas historias, puede que vea algo de su propio hijo o hija y le motive a afirmar con más fuerza ese desarrollo de género del sexo del niño apropiado y sano.


   Para concluir, deseamos reiterar que tenemos fuertes diferencias filosóficas con la Asociación Psicológica Americana, de la que soy miembro. Ellos han tomado una postura de afirmación gay en los años recientes, apoyando una filosofía política que promueve activamente el matrimonio gay, la adopción gay y la normalización de la homosexualidad mientras que estigmatizan los valores tradicionales y erosionan el modelo familiar nuclear. Las posiciones de la APA no son posturas puramente científicas debido a que ninguna de estas son estrictamente materias científicas: representan las opiniones político - filosóficas de la APA y sus propios valores de liberación sexual.


   El control político de la APA de la libre circulación de ideas se ha vuelto de hecho tan opresivo en los recientes años que lo llamaríamos menos propio de un grupo científico que de un comercio de gremio profesional, cuyo objetivo es avanzar una agenda política liberal dentro de nuestra sociedad. De hecho, en un extraño artículo de reproche publicado en un importante diario profesional, un valiente psicólogo crítico acusó que la falta de respeto de la APA por la diversidad de puntos de vista realmente “inmiscuye la investigación en asuntos sociales, daña la credibilidad de la psicología en los responsables políticos y el público, impide servir a los clientes  conservadores, tiene como consecuencia de facto una discriminación contra los estudiantes conservadores y tiene un efecto escalofriante sobre la educación liberal.”

 

   Para escribir este libro hemos hecho todos los esfuerzos posibles para representar todos los datos científicos de forma justa y exacta. No deseamos insinuar que el modelo de pre-homosexualidad descrito aquí sea el único camino hacia la homosexualidad. Sin embargo, creemos que este modelo es el más común. Ni queremos dar a entender que existe una respuesta fácil que prevenga el desarrollo homosexual.

 

   Lo que usted, como progenitor, puede hacer es proporcionar el mejor ambiente que esté dentro de sus posibilidades. Si usted está de acuerdo con nosotros en que la normalidad es “lo que actúa según su designio,” y que la naturaleza nos apela a realizar nuestros designios de género como varones y mujeres, entonces le invitamos a seguir leyendo. Como padres que también somos, nuestro objetivo es ofrecerle esperanza, apoyo, formación y ánimo.

 

 

2.- COMPRENDER Y SANAR LA HOMOSEXUALIDAD

 

Richard Cohen

 

    ORIENTACIÓN HOMOSEXUAL No existen datos científicos que indiquen una base genética para las atracciones del propio sexo.

    NADIE ELIGE SENTIR ATRACCIÓN HACIA LOS DE SU PROPIO SEXO. Son el resultado de traumas sin resolver que conducen a una confusión de género.

    LAS PERSONAS PUEDEN DECIDIR CAMBIAR. Nadie ha nacido así.

   LO QUE EN UN TIEMPO SE APRENDIÓ PUEDE "DESAPRENDERSE" Cuando se curen las heridas y las necesidades insatisfechas se cumplan, se experimentará la identificación de género y aparecerá el deseo heterosexual.

   LA HOMOSEXUALIDAD ES UN DESORDEN DE ATRACCIÓN HACIA LAS PERSONAS DEL PROPIO SEXO No hay nada gay (alegre) en el estilo de vida homosexual. Está lleno de tristezas y, muy a menudo, consiste en una búsqueda interminable de amor a través de relaciones de co-dependencia.


   En la medida en que representan un IMPULSO PARA CURAR NECESIDADES DE AMOR NO SATISFECHAS, las atracciones hacia las personas del mismo sexo no son algo malo. Pero el estilo de vida homosexual es FRUSTRANTE: la persona no se identifica con su propia masculinidad o con su feminidad y desesperadamente intenta cubrir ese déficit uniéndose a otra persona de su mismo sexo.

  En este libro voy a presentar las causas básicas de la atracción hacia los del propio sexo, así como un modelo de recuperación y testimonios de personas que lograron hacer el cambio de la homosexualidad a la heterosexualidad.

  TODOS PODEMOS LOGRAR LO QUE NOS PROPONGAMOS. Si estamos decididos, contamos con el amor de Dios y el apoyo de otras personas, LA CURACIÓN ES POSIBLE. Por supuesto, en el momento actual, muchos dirán que no es posible salir de la homosexualidad. Eso es sencillamente un mito, porque EL CAMBIO ES POSIBLE.

  Cuando estaba en los últimos años del bachillerato, durante las vacaciones de verano trabajaba como voluntario en la “Inglis House: el hogar para los incurables en Filadelfia”. Afortunadamente, después le cambiaron el nombre. Era un hogar para pacientes con parálisis cerebral, distrofia muscular, esclerosis múltiple y otras enfermedades físicas. Me hice amigo de una mujer que se llamaba Sarah. La esclerosis múltiple le había golpeado desde muy pronto, cuando era joven. Antes de eso había sido concertista de piano. Ella me sugirió que aprendiera a tocar ese instrumento.

 

  En 1986, cuando tenía dieciséis años, comencé a estudiarlo con el profesor Nagy. Llevaba tres meses con él cuando escuché la sonata Luz de luna, de Beethoven. Me cautivó, y decidí que tenía que aprenderla. Cuando le comenté mi deseo, el profesor me dijo: “No. Es una tontería. Todavía pasarán muchos años antes de que puedas tocar esa pieza”. Bueno, ésa era su opinión.

 

  Me fui derecho a una tienda de música y compré la partitura. Me llevó varias semanas recorrer todas las notas, pero de algún modo mis manos recordaban lo que mi mente no era capaz de retener. Mis dedos sabían exactamente dónde colocarse y cada vez que me ponía a tocar, mi corazón cantaba también. Finalmente, después de un mes más o menos, decidí tocar la pieza delante del profesor Nagy. Podéis imaginar su sorpresa. Nunca olvidaré la imagen de su rostro. “¿Quién te ha enseñado a tocar esto?”. “Yo mismo”.

 

  Aquello supuso el auténtico comienzo de nuestro trabajo como maestro y discípulo. Entonces se convirtió de mi talento y me ayudó a aprender a un tiempo piezas de principiante y más avanzadas. Después de dos años de entrenamiento intensivo y de práctica diligente, ingresé en la universidad habiendo terminado la carrera de piano.

 

   De esta experiencia aprendí que TODOS PODEMOS LOGRAR LO QUE NOS PROPONGAMOS SI TENEMOS UN DESEO ARDIENTE y no dejamos que lo que “ellos” piensen obstaculice nuestro camino. Los que siempre dicen que no sencillamente tienen miedo a embarcarse ellos mismos en ese viaje.

 

   Todo comenzó con una idea. Añádele un ARDIENTE DESEO, haz un PLAN y síguelo hasta el final con un ESFUERZO CONTINUADO hacia el objetivo. NO IMPORTA CUÁNTAS VECES CAIGAS O TE EQUIVOQUES. Se trata de “controles policiales” cotidianos. En esta perspectiva NO EXISTEN LOS FRACASOS, SÓLO LA EXPERIENCIA. Thomas Edison descubrió 3.032 modos de NO inventar la bombilla eléctrica antes de alcanzar su meta.

 

   LA CLAVE, POR TANTO, ESTÁ EN CONTINUAR. Hay que levantarse después de cada caída e intentarlo de otro modo. La razón por la que soy un buen terapeuta y acompañante es porque yo mismo he cometido casi todos los errores humanos posibles. No estoy en absoluto orgulloso de ello. Pero no permití que nada ni nadie se interpusiera en mi camino hacia la curación de la homosexualidad y en mi esfuerzo por descubrir cómo hacerlo. Para mí se trataba de una cuestión de vida o muerte. Si moría en el intento, al menos mi vida habría tenido algún sentido mientras intentaba, año tras año, curar lo que parecía ser una herida sin fondo en mi alma.


  Sentía una atracción sexual hacia los hombres. La gente me decía que yo había nacido así y que el pensamiento de cambiar resultaba inviable, y que terapéuticamente era contraproducente. ¡Ni hablar! ¡Que no tocara la sonata Luz de luna de Beethoven. Cualquiera puede conseguir lo que anhela, si tiene un DESEO ARDIENTE, elabora un PLAN, obtiene APOYO DE OTROS y se LANZA A ELLO. He podido aconsejar a muchos hombres, mujeres y adolescentes sobre cómo salir de la homosexualidad porque yo mismo NO escuché a los que me decían: “Sé honrado contigo mismo: tú naciste así. Acéptalo”.


  DESCUBRÍ DE DÓNDE PROVENÍAN LOS DESEOS QUE YO TENÍA HACIA LOS DE MI PROPIO SEXO, CÓMO CURAR AQUELLAS HERIDAS, Y CÓMO CUMPLIR LAS NECESIDADES QUE SEGUÍAN INSATISFECHAS DESDE MI PASADO. La lectura de este libro y el seguimiento de este plan redundará en un gran beneficio: un camino de salida para volver a ser normal.

 

   He cometido tantos errores que eso permitirá a otros evitar algunos de los obstáculos en el camino hacia la libertad. He ayudado a otros a conseguir que lo que a mí me llevó diez años a ellos les costara uno, dos o tres. Quiero dar las gracias a todos los hombres y mujeres a los que he tenido el privilegio de asesorar durante los últimos doce años. Ellos han sido mis maestros.

 

   En el libro he incluido algunas de sus historias. He cambiado sus nombres y algunos detalles para mantener la confidencialidad. Todos son almas valientes que han nadado aguas arriba, contra la corriente. Que Dios les bendiga. Escribí este libro tanto para profesionales como para el público en general. Me encuentro en la posición privilegiada de haber sido primero el paciente y ahora ser el terapeuta. No sólo luché contra mis inclinaciones homosexuales no deseadas, sino que también tuve que luchar buscando profesionales que comprendieran mi condición y supieran cómo ayudarme para que me curara. Me resultó muy difícil explicarme ante terapeutas que carecían de la clave del problema.

 

   Actualmente en los Estados Unidos y el resto del mundo los centros universitarios enseñan una “terapia de afirmación gay”. El objeto de este libro es ayudar a los terapeutas, consejeros, clérigos y demás personas a comprender cómo ayudar a hombres y mujeres que sienten atracción no deseada (egodistónica) hacia las personas de su mismo sexo. También es una guía para “vencedores”. Tengo la esperanza - por ello rezo - de que, a su tiempo, el estigma de la atracción hacia las personas del mismo sexo decaiga y prevalezca la comprensión.

 

   Ojalá que este libro sirva como trampolín hacia ese sueño. En la primera parte del libro comparto con los lectores mi propia historia y describo las CAUSAS profundas de la atracción hacia las personas del mismo sexo. No me concentro en la etiología porque creo que existen muchos y buenos libros sobre este asunto. Para una mayor información sobre las causas de la atracción hacia las personas del propio sexo, he puesto una lista de referencias al final del libro. En la segunda parte, presento un modelo de RECUPERACIÓN en cuatro etapas. Una guía, paso a paso, hacia la curación. Ahí describo una serie de herramientas terapéuticas y de técnicas para que se usen en cada etapa de la recuperación. Hago una presentación general a varios acercamientos a la curación, pero no detallo las técnicas, para lo que recomiendo algunos libros. Mi intención es proveer de la “tecnología” para la curación de la homosexualidad.

 

   Las técnicas específicas pueden aprenderse profundizando el estudio. Aquí también comento la importancia de la ira y del tacto en el proceso de recuperación. Finalmente describo un modelo de relación con un mentor para reconstruir un apego seguro. En la tercera parte comento cómo curar la homofobia, cómo superar el miedo y el odio a la homosexualidad mediante la comprensión y la compasión. Aquí ofrezco sugerencias para los familiares y amigos que tienen una persona querida que sufre por este desorden.

 

   Distribuidas a lo largo del texto se encuentran las historias de cuatro varones y de una mujer a los que yo he tratado. En sus propias palabras el lector podrá comprender mejor cómo funciona este proceso de curación. En este libro, en lugar de estar todo el tiempo diciendo “él y ella”, he recurrido principalmente al pronombre masculino. Sin embargo, el modelo de recuperación que propongo sirve tanto para hombres como para mujeres, a menos que se especifique lo contrario. Una nota final: durante estos años he aconsejado, dirigido y ayudado a miles de hombres, mujeres y adolescentes. Este programa de curación está dirigido a las personas que padecen una falta de identificación con su propio género, y también es útil para el hombre y la mujer “medios”. La única diferencia es que hay que invertir las etapas tercera y cuarta, tal como se explican en el capítulo 4. A continuación hago una breve explicación de cómo funciona el programa.
 

Nota nuestra: Aquí solamente hemos puesto las primeras páginas de los libros, es necesario que los lean completos. Se aconseja que se lean los dos libros, el de Nicolasi - Ames y el de Cohen. También contamos con el libro de Jokin de Irala: " Comprendiendo la homosexualidad", para que también lo lean.

 

Se encuentran casi al final del listado: Entrar a  Nuestra Biblioteca

 

 

¿Se nace gay y no se puede cambiar? ¿Está usted seguro?



 Richard Cohen dice que el lobby gay lo odia porque derriba las dos bases del mito LGTB.

Mientras el lobby gay español amenaza con una demanda al psicólogo Richard Cohen, un ex homosexual que defiende y promociona la terapia reparativa para cambiar a los gays, éste ha dado una entrevista a Intereconomía TV refirmando sus conceptos, en una visita por España para promocionar sus libros.


Richard Cohen, un cristiano, acudió para ser entrevistado por Javier Algarra, conductor del programa “El gato al agua”, la semana pasada. (Ver debajo el vídeo de la entrevista completa.)

El autor de “Hijos gay, padres heterosexuales”, contó con detalle durante el programa aspectos íntimos de su antigua vida como homosexual, y su origen en los conflictos con su padre y hermano y en los abusos sexuales que padeció por parte de uno de sus tíos. Hoy está casado y tiene tres hijos que le apoyan en su tarea.

Durante la entrevista, Cohen explicó su forma de pensar, las bases de su programa terapéutico, y también las razones de la animadversión de los colectivos homosexuales, que ya había analizado en otra de sus obras, “Abriendo las puertas del armario”.



ALGUNAS FRASES DE LA ENTREVISTA

“La homosexualidad no es una enfermedad. En el libro hablo de diez causas potenciales, y siempre vienen de heridas en el corazón que no se han solucionado”.

“No se trata de cambiar a nadie, sino de aprender a amarles de la manera correcta”.

“Científicamente sabemos que nadie nace homosexual. No hay causas genéticas ni biológicas de la atracción al mismo sexo. Si acaso puede haber algo biológico, es el temperamento, son niños extremadamente sensibles y se les hiere fácilmente”.

“Es una batalla de amor. Quien ame más y durante más tiempo, gana”.

“Es ridículo llamarme homófobo. La definición de homofobia es un miedo irracional a la homosexualidad. Yo amo a todos los homosexuales. [Cuando yo lo era] fui discriminado de una manera terrible, ¿cómo voy a tratar así a un homosexual? Si miras mi trabajo durante treinta años nunca encontrarás una palabra negativa contra la comunidad LGTB”.

“Creo en el derecho de los individuos a la autodeterminación. Si alguien quiere vivir una vida homosexual, tenemos que respetarle. Si alguien quiere salir de la homosexualidad y cambiar de ser homosexual a ser heterosexual, también tenemos que respetarle”.

“Yo soy una prueba viviente de que el cambio es posible”.

“[El lobby gay] tiene miedo. El movimiento homosexual es un edificio que se construye sobre dos pilares: un pilar es “hemos nacido así”; el segundo, “no podemos cambiar”. Ésa es la estrategia y la ideología del movimiento gay. Y en esto llega Richard Cohen y dice: científicamente las personas no nacen así, y por tanto las personas pueden cambiar. Así que les destruyo el edificio. Por eso me odian, es lógico”.

“En todos los países del mundo el lobby LGTB en el interior de las organizaciones de psicólogos está intentando impedir que terapeutas como yo podamos ofrecer ayuda y esperanza a aquellos que quieren cambiar y a los miembros de sus familias. Esto no es ciencia, es política. No quieren que se practique esta terapia: si las personas quieren ayuda, hay que negársela [dicen]; esto no es libertad”.

“La terapia tiene tras pasos: comprender las causas, resolver cada tema del pasado y crear vínculos con personas heterosexuales e internalizar esa forma de amar. Llevamos haciéndola 25 años con un 85% de éxito”.

“Las carencias afectivas por el vínculo masculino (en el caso de hombres), en la adolescencia, se convierten en algo sexual. Y entonces todos dicen: ´Has nacido gay´. No es verdad. Es un niño que está buscando amor y el sexo no se lo va a suplir”.

“Los hostiles no son (quienes forman) la comunidad homosexual (yo me llevo muy bien con ellos), sino sus líderes, son ellos los que están haciendo un problema de todo esto”.

“Si unos padres nos traen un hijo para que le ´cambiemos´, no trabajamos con el hijo, sino con los padres. Les enseñamos a amar a su hijo correctamente, no a cambiarle”.

“Yo no vivo para complacer a nadie, sólo a Dios. Vivo para ayudar a aquellos que quieren ser ayudados”.

 

 

 

 

ANEXO 1

UN JOVEN CANARIO EXPLICA CÓMO DEJÓ ATRÁS

 SUS SENTIMIENTOS HOMOSEXUALES Y LA LIBERACIÓN QUE SINTIÓ

Y cómo ayuda a otras personas

 

 



 

Tiene 20 años y da la cara para explicar al mundo la mentira del estilo de vida gay que se basa en «cuerpo, dinero y juventud».


 

    Alberto Pérez es un joven de 20 años, canario, cristiano, que tiene la valentía de dar la cara y contar al mundo el sufrimiento que pasó al descubrir que tenía sentimientos homosexuales con 14 años, y el camino que siguió para sanar emociones heridas que le han devuelto una paz y una alegría inmensa para vivir.

En esta entrevista en exclusiva que concede a Religión en Libertad, Alberto Pérez habla de ese proceso y del mundo gay, también de la cantidad de personas con atracción homosexual que él conoce y que ya no se creen las bondades del estilo de vida gay, y quieren cambiar sus sentimientos.



- ¿Qué es lo que descubriste en el proceso de la terapia que te llevó a tener esos sentimientos homosexuales?

- La terapia ha sido para mí un camino de autoconocimiento. En este sentido, todos deberíamos estar en una terapia sin fin, porque nunca terminamos de conocernos a nosotros mismos. En concreto, los jóvenes, la gran mayoría no saben qué y quiénes son. Creo que de lo que descubrí, lo más curioso para mí fue ver que realmente esta situación, no tenía nada que ver con la sexualidad. Comprendí que las atracciones homosexuales tienen su origen en problemas emocionales.


    La primera vez que investigué sobre lo que estaba sintiendo, me encontré con el libro de Richard Cohen Comprender y sanar la homosexualidad (muy recomendable, en Nuestra Biblioteca). Ese libro fue muy clarificador para mí. Al leerlo fue inevitable que se me saltaran las lágrimas… Todo lo que Richard contaba de su vida, era todo lo que yo mismo podría decir, con matices claro está. Hay que tener claro, que cada persona con atracción homosexual es un caso único, y que no todos los casos son iguales. No hay un patrón fijo.


   Por medio de la terapia fui comprendiendo que había desarrollado esas tendencias por situaciones que viví a lo largo de mi vida y por el ambiente en el que me crié.



- ¿En qué consistió la terapia?

- Una buena terapia ha de ser integral. Abarcar todas las áreas que conforman la persona. Simplificando todo lo que conlleva la terapia, consistió en identificar cada uno de los factores, son varios, que desencadenaron el complejo homosexual. No basta con conocerlos, el conocimiento no sana; una vez descubierta las heridas, empecé con el proceso de curación. Sanar significa suplir esas necesidades emocionales insatisfechas, curar el trauma, ya que la homosexualidad no es más que un grito desgarrador del alma que clama por cubrir vacíos emocionales que son totalmente legítimos. La homosexualidad es una respuesta equivocada, una mentira, una “promesa falsa” que no satisface.



- ¿Puedes confirmar que ha habido un cambio en tu vida y que has logrado una transición entre tus sentimientos homosexuales hacia sentimientos heterosexuales?

- Permítame reenfocar la pregunta. La verdad es que yo no me convertí de gay a hétero. Nuestros amigos del lobby gay dirán “¡Ves, te lo dije! Es bisexual, no gay…” La realidad es que yo no creo que existan hombres homosexuales. La orientación homosexual no existe. Lo que sí existe son hombres heterosexuales con atracciones homosexuales. No, no es un juego de palabras. Yo nunca fui gay, no soy un ex gay, era un joven con un problema de identidad sexual. Pero sí, a día de hoy, el conflicto de las atracciones se ha resuelto. Soy muy feliz por ello.



- ¿Cuánto tiempo te llevó ese proceso de cambio?

- No me gusta hablar de tiempo. ¿Sabes por qué? Porque esta entrevista la van a leer hombres que están batallando con esta situación, lo están pasando mal, están desesperados y realmente no saben si hay esperanza para ellos. Muchos están literalmente obsesionados en cuánto tardarán en quitarse de encima este sufrimiento, hablo con conocimiento de causa. El tiempo va a depender de muchas cosas. Tratar todos los aspectos de la persona, sinceramente, lleva tiempo. Ahora, lo que sí es verdad es que el “mecanismo homosexual” es complejo, pero fácil de entender. Y la verdad es que las atracciones, si se trabaja bien, es algo que desaparece relativamente en muy poco tiempo.



- ¿Tu fe cristiana te ayudó en ese proceso?

- (Ríe) Esta pregunta debería haber sido la primera… Me emociona tocar el tema de la fe… Soy amigo de Dios y creo en que lo clave es tener una relación con Jesús como Salvador y como Señor. Mi relación con Dios y este asunto me supuso grandes quebraderos de cabeza y profunda tristeza. Mi mensaje para aquellos que están enfadados con Dios, deprimidos, sin entender nada, aquellos que no pueden hacer más que preguntarse “¿Por qué a mí?”, es el siguiente:

“Amigo, no te condenes, no te juzgues ni te desprecies a ti mismo. Dios no lo hace. Dios cree en ti más de lo que tú crees en él. Dios no está enfadado contigo, hayas hecho lo que quiera que sea… Él no está anotando todas tus faltas… Él te ve con otros ojos, Él ve el tremendo valor que tú tienes, las cosas valen lo que estemos dispuesto a pagar por ellas, Dios pagó con su propio hijo… ¿Realmente crees que no quiere saber nada de ti? Dios está a tu favor y no en contra de ti… Él sueña contigo, tiene planes de bien para ti y no de mal, Él es capaz de hacer más y mejores cosas por ti, de las que tú puedas pedir o imaginar… No intentes ser más bueno que Dios… no se trata de tus méritos ni de tus obras, se trata de Él… Deja de intentar ganarte el amor de Dios… Acéptalo, recibe su amor… Te digo muy en serio, Dios está comprometido contigo, confía en Él”.

Yo llegué a odiar a Dios, no entendía nada, miraba a mi alrededor y parecía que a todo el mundo le iba bien, mientras yo estaba sumido en un pozo sin fondo… yo quería saber dónde estaba Dios, si se suponía que era bueno… por qué no hacía nada…

En este momento puedo decir que Dios ha sido muy bueno y fiel. Él ha tratado con mi corazón. Todo lo que ha pasado ha sido para bien, hoy en día, me encajan todas las piezas del puzzle.

Entendí que me había equivocado, Dios no era el problema… No puedo explicar cómo el Espíritu Santo fue cuidando de mi con cada detalle… Obrando en mi alma…

Lo más importante fue empezar a entender la revelación de Dios como PADRE. También experimentar el perdón de Dios… Ese perdón que recibí me permitió perdonarme a mi mismo, y a quienes me hicieron daño.



- ¿Qué es lo que motivó en ti decidirte a querer dejar atrás tus sentimientos homosexuales?

- Dejar claro a los que no les caigo muy bien, que no fue la presión familiar o ambiental. Honestamente, tampoco fue por cuestiones religiosas… Simplemente no estaba satisfecho. No era lo que quería. No me completaba… Lo más determinante fue tocar fondo debido a una fuerte e incontrolable adicción a la pornografía.



- ¿Crees que hay mucha gente dentro del colectivo gay que está deseando un cambio como el que tu has tenido?

- (Ríe) El 100%... al menos en un principio… Raro es el caso en el que alguien desee ser gay. Ahora ya refiriéndonos al mundo gay en sí, sí hay bastantes… sobre todo jóvenes que estás descubriendo sus sentimientos… Hombres casados… Y aquellos que ya han probado y vivido todo lo que el mundo gay les podía ofrecer. Al final “el ambiente” se basa en “cuerpo, dinero y juventud”… Nada de estos tres ingredientes son para siempre…



- ¿Por qué el colectivo gay se opone tan radicalmente a la posibilidad del cambio de los sentimientos homosexuales a los heterosexuales?

- Tengo la ligera sensación que realmente ellos saben que algo no marcha bien. La mayoría ha pasado por un proceso duro de aceptación, realmente han tenido una fuerte lucha con una homofobia interior… Saben que viven en una fantasía y molesta que otros hablen claro… Si están tan seguros de si mismos de que se trata de algo completamente normal, y son felices… ¿Por qué se molestan y nos dan tanta importancia a una supuesta minoría de retrógrados?



- ¿Qué le dirías a una persona que esté harta del estilo de vida gay y quiera cambiar su forma de vida?

- Primeramente, le felicitaría, y le expresaría mi más sincera alegría de que se haya podido dar cuenta de donde estaba… Lo animaría a empezar a salir adelante… Independientemente de a dónde pueda llegar en su camino, cualquier estado será mejor que en el que está…

  Es inevitable hartarse. No le deseo a nadie ese estilo de vida caracterizado fuertemente por desenfreno, drogas, excesos, dependencias, promiscuidad, infidelidad, soledad, hipocresía, enfermedades…



- ¿Eres consciente de que te arriesgas mucho al testimoniar públicamente tu historia?

- Sí. También soy consciente de lo mucho que gano haciéndolo. Mirando la balanza, merece la pena. Muchos ponen la cara para la mentira, ¿Por qué no ponerla a favor de la verdad? Desde luego hay una motivación, creo que no lo haría si no tuviera unas convicciones cristianas bien marcadas.

  No me preocupa el “qué dirán…”. Haga lo que haga, siempre habrá alguien que tenga algo que decir sobre mi. No me importa. Yo sé quién soy y que me conoce sabe lo que hay. Creo que es una causa justa, es mas, me siento afortunado por poder defender esta causa… Creo que es una responsabilidad importante, mi voz junto a la de otros, es la voz de los sin voces… A algunos les toca dar la talla detrás del telón, a otros nos toca dar la cara… Pero no es un asunto menor… Antes de que esta entrevista vaya a ser publicada, ya he recibido amenazas de todo tipo, tanto por email como en mi movil. No me da miedo… Sé quién está conmigo…



- ¿Conoces a más personas que han realizado el mismo camino que el tuyo? ¿Sabes cómo se sienten? ¿Qué han experimentado?

- ¡Sí! No soy la última “Coca Cola del desierto”… hay muchos chicos que han pasado por situaciones similares, lo que pasa es que no todo el mundo está dispuesto a hacer lo que yo hago… algo que es muy respetable, la mayoría están interesados en superar el problema lo antes posible y sin que nadie sepa nada, pasar hoja y seguir con la vida.



- ¿Qué piensas de la homofobia?

- Homofóbico, eso es lo que muchos me llaman… nada más lejos de la realidad… No tengo nada en contra de los colectivos gays, ni de ningún homosexual. Creo que tengo la autoridad suficiente para hablar de este tema, ¿Qué me da esa autoridad? El haber vivido en primera persona esta situación…



- ¿La terapia es sólo para creyentes?

- Por supuesto que no. No confundamos. No estamos hablando de un “problema espiritual”. Ciertamente es un tema con raíces espirituales, simplemente porque somos seres espirituales. Pero no nos olvidemos que también en nuestro ser encontramos la parte almática. Es ahí, en el alma, en la psique, donde radica el complejo homosexual.

  Superar las atracciones homosexuales no es por medio de una receta religiosa. Pero también tenemos que decir que las personas que suelen tener conflictos con esta problemática de la identidad sexual son aquellas que son creyentes, ya que las atracciones homosexuales supondrán un problema o no, dependiendo de la concepción antropológica que tengamos del hombre… Me refiero a que si lo que prima para una persona es el placer sobre el sentido común… No tendrá razones profundas por las que empezar un proceso de cambio. Sin embargo, aquellos que desde el ámbito de la razón y desde una perspectiva de fe, entendemos que una relación entre dos hombres no tiene sentido… De ahí que busquemos otra opción.



- ¿Qué puede hacer un hombre maduro o un joven que al leer esta entrevista, quiere salir de la homosexualidad?

- Sea una persona mayor, incluso un hombre casado, o un joven, adolescente… de España o de cualquier parte del mundo, lo primero que debe saber es que no está solo. En soledad, no se puede salir de ahí… Es un problema relacional, es por medio de la comunión, la solidaridad, es decir, todo lo contrario al egoísmo… por donde encontramos la esperanza. A todos los que saben que merecen algo mejor que rendirse a unos instintos bajos y sin sentido, les animo a que se pongan en contacto conmigo (siesposibledejarlavidagay@live.com), con mucho gusto les ayudaré y les orientaré.
 


- Bueno, y ahora, ¿Cuáles son las perspectivas de futuro de Alberto Pérez?

- Ahora sigo adelante con muchos sueños. Con muchos proyectos entre manos, recién estoy empezando una asociación con el objetivo de ser de bendición. Tengo planes concretos como desarrollar un plan de apadrinamiento de niños, también estoy hablando con una emisora para llevar adelante un programa de radio… También comprometo mi vida con la denuncia de la mentira de la vida gay desde los pequeños detalles, hasta las altas esferas a las que el Señor me permita llegar. Como no, desde ya me estoy proyectando como un soporte y apoyo a todas las víctimas del lobby gay.

En no mucho tiempo, lo que quiero es prepararme en un instituto bíblico para el ministerio, con el fin de servir más y mejor a Dios y a su gente.

Al mirar al futuro, agradezco a mi familia todo su amor y lo que han hecho por mi. Gracias también a cada uno de mis amigos, gracias porque aunque no sabían muchas veces de qué forma ayudarme, estuvieron conmigo, me sentí sólo, pero nunca lo estuve. No creo que sea conveniente nombrarlos… pero aprovecho la oportunidad para decirles que les quiero con locura.

Doy muchas gracias a un amigo en especial, un hombre al que recurrí cuando descubrí lo que me pasaba… Una persona que a pesar de la distancia física, llegó un momento el que se comprometió con toda su vida a echarme un cabo. Estaré eternamente agradecido a él. La compasión, el amor… el querer alcanzar los perdidos en el fango de la mentira… en mi corazón fue fuertemente influenciado por la entrega de este hombre de Dios, una persona que detrás del telón está siendo y haciendo historia…

 

¿ES POSIBLE DEJAR LA VIDA GAY?

NUEVO BLOG DE UN CONOCEDOR DE LOS SENTIMIENTOS HOMOSEXUALES

Alberto Pérez, su autor

 
Los amantes de la libertad de expresión debemos estar contentos de leer un nuevo blog que aporte aire fresco al debate de la homosexualidad.

 
Alberto Pérez es un joven de 20 años, canario, cristiano, que tiene la valentía de dar la cara y abrir un blog en ReL con el provocativo título de ¿Es posible dejar la vida gay? Alberto quiere explicar desde ese areópago moderno el sufrimiento que pasó al descubrir que tenía sentimientos homosexuales con 14 años, y el camino que siguió para sanar emociones heridas que le han devuelto una paz y una alegría inmensa para vivir.



Una entrevista clarificadora

   Hace unas semanas contó ese testimonio en una amplia concedida a Religión en Libertad: Un joven canario explica cómo dejó atrás sus sentimientos homosexuales y la liberación que sintió. Parte de la experiencia vital de Alberto Pérez y su pensamiento sobre todo lo relacionado con la homosexualidad queda recogida en esa entrevista que se muestra al comienzo del Anexo 1

   Este blog de Alberto Pérez pretende contar las vivencias personales de un joven español que batalló con una fuerte adicción a la pornografía y con atracciones homosexuales no deseadas. Por un lado, encontraremos experiencias propias de un chico, no conocido pero no anónimo, ya que cuenta con la valentía suficiente para dar la cara. Frente a su testimonio, podemos opinar o pensar lo que queramos. Pero cabe poco que discutir. ¿Quién puede negar la realidad que él ha vivido?

   También encontraremos un espacio que ofrece una visión diferente de los hechos que enfrenta nuestra sociedad. Una visión políticamente incorrecta, realista, revolucionaria, crítica y que seguro que provocará todo tipo de reacciones. ¡Cuánto menos será polémico y entretenido! Visión centrada en la denuncia de todo lo relacionado con la ideología de género, cultura de muerte, destrucción antropológica y la imposición de un pensamiento único, todo ello desde el RESPETO y la VERDAD.
 

 Para contactarse con Alberto Pérez: siesposibledejarlavidagay@live.com

 El Blog de Alberto Pérez: Entrar

 

 

 

ANEXO 2

 

UN MÉDICO EXPLICA CÓMO DEJÓ SUS SENTIMIENTOS HOMOSEXUALES

Y DESCUBRIÓ SU HETEROSEXUALIDAD

 

MIGUEL ANGEL SÁNCHEZ CORDÓN

 

Recibió ayuda de Alberto Pérez.
 
"¡Mi vida ha cambiado radicalmente! ¡Estoy y soy muy feliz! He alcanzado un sueño que me parecía inalcanzable", dice Miguel Ángel tras este cambio en su vida.


 
Miguel Ángel ha escrito un duro testimonio a Religión en Libertad contando su historia. "Estoy seguro de que muchos podrán sentirse identificados con mi testimonio y sé que hará bien a muchos", dice este médico español.



Un médico que ha trabajado en tres continentes

«Me llamo Miguel Ángel Sánchez Cordón, tengo 55 años de edad, soy médico desde hace casi 33 años, he ejercido en tres Continentes (Europa, África y América Latina) y en varias decenas de países. Animado siempre por un deseo de servir ahí donde más se me necesitaba, mi lema ha sido siempre: “Hazle al otro lo que quieres que te hagan a ti”.



La muerte prematura de su madre

»Soy el mayor de una familia cristiana de lo más normal. Éramos cuatro hijos, yo el primogénito - en funciones - pues mi hermano mayor, murió antes de nacer por lo que quedé como el único varón. Mi padre que era viajante nos quería mucho, pero estaba muy a su pesar, mucho tiempo fuera de casa por el trabajo. Nuestra madre murió al tener yo 8 años y la menor de mis hermanas un año.



Un nuevo matrimonio del padre

»Al poco tiempo mi padre al tener a todos sus hijos repartidos entre varios familiares, casi se vio obligado, por estas circunstancias, a casarse de nuevo, con una mujer que tuvo el valor de asumir por amor, el matrimonio con un hombre que ya tenía cuatro hijos y que la dejaría sola la mayor parte del tiempo. Con ella aprendí que la maternidad o paternidad verdaderas no es cosa “de la sangre”, sino de la desinteresada capacidad de amar. O sea entregarse sin esperar nada o muy poco a cambio.



Una atracción sexual no deseada

»Esta experiencia personal con mi familia, indudablemente algo tiene que ver, pues por más de 40 años he sufrido una atracción sexual en absoluto deseada hacia los hombres. Ello me ha causado un gran y muy profundo dolor. Dolor que he vivido en la más absoluta soledad e incomprensión.



Esclavo de la pornografía

»A pesar de ser médico y de haber buscado ayuda en compañeros psiquiatras, nunca encontré una solución para mi adicción al sexo. Cada vez más me encontraba esclavo de la masturbación y la pornografía.



Salir del círculo vicioso

»Siempre he querido salir de ese círculo vicioso, pero no sabía realmente como, pues mi adicción, que no reconocía como tal, me lo impedía. Buscaba ayuda en sacerdotes y en la religión; pero no oraba bien, pues incurría en el error al que se refiere la Carta de Santiago (4,3): “Pedid y no recibís, porque pedís mal para dar satisfacción a vuestras pasiones”. Esa era mi realidad y es que no quería dejar el placer, lo fácil, lo más agradable... Cualidades todas ellas de un niño y no de un adulto.



Tremendamente infeliz y roto

»Aunque vivía una vida de donación y entrega al necesitado; en mi interior era tremendamente infeliz y me veía roto: Yo me sentía por completo un hombre ¿Cómo entonces me atraían otros hombres? Nunca me he identificado con la palabra “gay” pues sé inglés - era el idioma más habitual en mi trabajo - y yo no era para nada “feliz”. Tampoco me podía poner la etiqueta de homosexual, pues aunque tenía esa orientación, yo NO me podía definir como un homosexual. Yo era un hombre, un médico, un cristiano, un hijo de Dios, pero NO era homosexual, por más que me pudieran atraer las personas de mi mismo sexo.



Huir de la realidad con más trabajo

»Han sido años y años en los que este conflicto me impedía relacionarme de un modo saludable y normal con las personas fuera de mi ambiente laboral. Mi trabajo era el “todo”, al trabajo me entregaba por completo para no enfrentar mi realidad más profunda.



Represión pero como autodefensa

»Por años y más años, para evitar sufrir, reprimía cada vez más profundamente mi A.M.S (Atracción Mismo Sexo), ello me hacía mucho daño ¡Cómo no! Pero esa era mi autodefensa para vivir más o menos “normalmente”. Al menos de cara al “público”.



La solución al problema...

»Llegó en un momento en el que ya no podía más y busqué sinceramente una solución al problema de mi vida y así fue como años después y hace tiempo, contacté con Alberto Pérez. A través de su vivencia personal descubrí la solución para todo lo que me pasaba. Descubrí en él a alguien que era libre, en total contraste con mi esclavitud. Alguien que vivía el cristianismo de un modo coherente y sin tapujos. Alguien que tenía el valor de a pesar de exponerse a críticas, daba su nombre, apellidos, su móvil y su email. No dudé en ponerme en contacto con él y en su respuesta descubrí que ese sueño que por años tenía y que casi lo había dado por imposible de alcanzar, se me hacía cercano y posible. No me atraía como hombre, me atraía lo que había conseguido y eso era algo que yo lo quería para mí, costase lo que costase.



"Me ayudó a sacar mi heterosexualidad"

»Alberto me invitó a fiarme de él ¡No me fue para nada fácil! Yo le doblaba con creces la edad, era médico experimentado y con Masters en eso y en lo otro... Pero cuando hablé con él, esas dudas se me disiparon ante una afirmación suya tan simple y eficaz como esta: “¿Tú qué quieres: títulos, edad o resultados?”... Ante ello, no dude en fiarme, dejé de querer tener el control y confié plenamente en la ayuda que Alberto Pérez me brindaba. Él me ayudó a redescubrirme, a sacar afuera mi heterosexualidad, tapada por esa mentira que me llegué a creer de mi orientación homosexualidad. Alberto me ayudó también, a madurar ese “niño interior herido”, a conocer a Dios como un Padre muy cercano a mí y sanar así mi pobre relación con mi padre terrenal hasta llegar no sólo a perdonarlo sino a aceptarlo, comprenderlo y amarlo.



Terapia reparativa

»Alberto también me ayudó a vencer la adicción que me asediaba y no me dejaba ser libre. Con la terapia reparativa que hicimos entendí, no con la mente, sino de un modo vivencial que la libertad no es hacer lo que me gusta, place o agrada; sino lo que quiero y debo hacer. Aprendí a hacer “actos de libertad” cuando mi pasado me ponía en situaciones de peligro queriendo de nuevo optar por ese falsa apariencia de felicidad, que no es sino otra mentira que fascina pero te deja completamente vacío.



Sanar heridas emocionales

»Juntos identificamos y sanamos cada una de las heridas emocionales que me hacían sentir esa atracción sexual hacia los hombres lo que, repito, no era para nada algo deseado.
 


El cambio es posible...

»¡Mi vida ha cambiado radicalmente! ¡Estoy y soy muy feliz! He alcanzado un sueño que me parecía inalcanzable: vivir mi sexualidad junto con mi esposa como un varón adulto. Ya en absoluto ni soy, ni pienso, ni siento como un homosexual. Puedo testimoniar que el cambio es posible. ¡Yo soy un fiel testigo de ello!



La mentira de la homosexualidad

»Es por todo esto y como una “lógica” consecuencia que estoy muy satisfecho de poder ayudar a Alberto en el trabajo que realiza; supervisando como médico el acompañamiento que hace a cada una de las personas a las que ayudamos, pues como yo tampoco ellos están contentos con su AMS. Con todo mi respeto a los que sí están satisfechos con su orientación homosexual.

»Yo me dirijo a los que como yo para nada están contentos con sentir esa AMS. Espero y deseo que esta experiencia mía que os relato pueda ayudar a alguien a dejar lo que para mí era la mentira de la homosexualidad y a vivir en la Verdad que es lo único que nos hace libres».

Para contactar con Miguel Ángel Sánchez Cordón, puede hacerlo escribiéndole a:
tebojo@gmail.com

 

Anexo Nº 1 y Nº 2, cortesía de Religión en Libertad

 

 

ANEXO 3

MUJER CRIADA POR HOMOSEXUAL PIDE A GOBIERNOS PROTEGER EL VERDADERO MATRIMONIO

Vida de Ana Stefanowicz, hija de homosexual

 

 

 

 

  

    Una mujer canadiense que fue criada en un hogar homosexual se dedica ahora a asistir a otras personas que atraviesan por la misma situación y a pedir a los gobiernos del mundo que protejan el matrimonio entre hombre y mujer.

 

    Según informa ForumLibertas.org, Dawn Stefanowicz vive en Ontario, Canadá, con su esposo de toda la vida y sus dos hijos, a los que ha educado en casa. Actualmente prepara su autobiografía y desarrolla un ministerio especial desde el sitio web http://www.dawnstefanowicz.com/  Brinda ayuda a otras personas que como ella crecieron a cargo de un padre homosexual y fueron expuestas a este estilo de vida.

 

    Stefanowicz explica en el sitio web “cómo en su infancia estuvo expuesta a intercambios de parejas gays, playas nudistas y la falta de afirmación en su feminidad, cómo le hirió el estilo de vida en el que creció, y ofrece ayuda, consejo e información para otras personas que han crecido heridas en un entorno de ‘familia’ gay, un estilo de ‘familia’ que ella no desea para nadie y que cree que las leyes no deberían apoyar”.

 

 

 Su testimonio:

 

    En su relato, Stefanowicz explica que debido a una enfermedad grave de su madre debió quedar al cuidado de su padre homosexual cuando aún era una niña. “Estuve expuesta a un alto riesgo de enfermedades de transmisión sexual debido al abuso sexual, a los comportamientos de alto riesgo de mi padre y a numerosas parejas”, relata.

 

   “Incluso cuando mi padre estaba en lo que parecían relaciones monógamas, continuaba haciendo ‘cruising’ buscando sexo anónimo. Llegué a preocuparme profundamente, a amar y entender con compasión a mi padre. Compartía conmigo lo que lamentaba de la vida. Desgraciadamente, siendo niño unos adultos abusaron sexual y físicamente de él. Debido a esto, vivió con depresión, problemas de control, estallidos de rabia, tendencias suicidas y compulsión sexual. Intentaba satisfacer su necesidad por el afecto de su padre, por su afirmación y atención, con relaciones promiscuas y transitorias. Las (ex) parejas de mi padre, con los que traté y llegué a apreciar con sentimientos profundos, vieron sus vidas drásticamente acortadas por el SIDA y el suicidio. Tristemente, mi padre murió de SIDA en 1991, recuerda.

 

   Según Stefanowicz las “experiencias personales, profesionales y sociales con mi padre no me enseñaron el respeto por la moralidad, la autoridad, el matrimonio o el amor paterno. Me sentía temerosamente acallada porque mi padre no me permitía hablar de él, sus compañeros de casa, su estilo de vida y sus encuentros en esa subcultura. Mientras viví en casa, tuve que vivir según sus reglas”.

 

   “Sí, amaba a mi padre. Pero me sentía abandonada y despreciada porque mi padre me dejaba a menudo para estar varios días con sus compañeros. Sus parejas realmente no se interesaban por mí. Fui dañada por el maltrato doméstico homosexual, las tentativas sexuales con menores y la pérdida de parejas sexuales como si las personas fueran sólo cosas para usar. Busqué consuelo, busqué el amor de mi padre en diversos novios a partir de los 12 años”, sostiene.

 

   Stefanowicz recuerda que “desde corta edad, se me expuso a charlas sexualmente explícitas, estilos de vida hedonistas, subculturas GLBT y lugares de vacaciones gay. El sexo me parecía gratuito cuando era niña. Se me expuso a manifestaciones de sexualidad de todo tipo incluyendo sexo en casas de baño, travestismo, sodomía, pornografía, nudismo gay, lesbianismo, bisexualidad, voyeurismo y exhibicionismo. Se aludía al sadomasoquismo y se mostraban algunos aspectos. Las drogas y el alcohol a menudo contribuían a bajar las inhibiciones en las relaciones de mi padre”.

 

 “Mi padre apreciaba el vestir unisex, los aspectos de género-neutro, y el intercambio de ropas cuando yo tenía 8 años. Yo no veía el valor de las diferencias biológicamente complementarias entre hombre y mujer. Ni pensaba acerca del matrimonio. Hice votos de no tener nunca hijos, porque no crecí en un ambiente de hogar seguro, sacrificado, centrado en los niños”, señala.

 

 

Las consecuencias:

 

“Más de dos décadas de exposición directa a estas experiencias estresantes me causaron inseguridad, depresión, pensamientos suicidas, miedo, ansiedad, baja autoestima, insomnio y confusión sexual. Mi conciencia y mi inocencia fueron seriamente dañados. Fui testigo de que todos los otros miembros de la familia también sufrían”, sostiene Stefanowicz.

 

 Ella asegura que sólo después de haber tomado las decisiones más importantes de su vida, empezó a darse cuenta de cómo la había afectado crecer en ese ambiente.

“Mi sanación implicó mirar de frente la realidad, aceptar las consecuencias a largo plazo y ofrecer perdón. ¿Podéis imaginar ser forzados a aceptar relaciones inestables y prácticas sexuales diversas desde corta edad y cómo afectó a mi desarrollo?. Desgraciadamente, hasta que mi padre, sus parejas sexuales y mi madre murieron, no pude hablar públicamente de mis experiencias”, explica.

 

“Al final, los niños serán las víctimas reales y los perdedores, del matrimonio legal del mismo sexo. ¿Qué esperanza puedo ofrecer a niños inocentes sin voz? Gobiernos y jueces deben defender el matrimonio entre hombre y mujer y excluir todos los otros, por el bien de nuestros niños”, concluye.

 

 

 

 

 

ANEXO 4

 

 

Eliseo del Deserto

Carta de un homosexual al Papa Francisco: nos das esperanza

 

 


 
Cuando el Papa Francisco habló en el avión sobre el lobby gay, sus palabras fueron acogidas con polémica por unos y con agrado por otros. Pero en ese coro de voces faltaba una voz… La de los homosexuales. Hemos encontrado en el blog italiano “Eliseo del deserto” esta voz, que ofrecemos traducida al español:

 



Queridísiimo Papa Francesco,

¡Me llamo Eliseo y te escribo para decirte cuánto te aprecio! Debo admitir que mi corazón seguía estando ligado a Juan Pablo II hasta que has llegado tu: su historia hablaba a mi historia. Cuando le veía y escuchaba, algo se movía en mis entrañas. Su mensaje en Roma en el 2000 a los jóvenes resuena aún potente dentro de mi. ¡Porque es verdad! Nuestra sed de amor, de belleza, de verdad… ¡Es a Él a quien buscamos! Juan Pablo no se enfadará por este nuevo impulso de afecto mío, y espero tampoco Benedicto, que tiene todo mi afecto.



¡Papa Francisco! Con tu simpatía me has robado el corazón. Estaba bajo el balcón cuando fuiste elegido, vivimos el Pentecostés esa noche en San Pedro, en el silencio, en las oraciones que recitamos juntos, en cada palabra que pronunciaste. Cuando nos saludaste, la fiesta en la plaza no se acababa. Tuve la clara sensación de que la Iglesia no estaba dormida, como nos quieren hacer creer, ¡la Iglesia está más viva que nunca!



Yo soy un chico, ya más bien un hombre adulto, y sufro pulsiones homosexuales. Estoy sorprendido porque hoy los titulares de los periódicos hablan solo sobre lo que has dicho o no has dicho sobre los gays, olvidando las bellísimas palabras que has dicho a los jóvenes en estos días en Río.



¡Pero yo quiero recordarlas! ¡Has empujado a los jóvenes a ir! También a las periferias de la existencia, allí donde a menudo has enviado a los sacerdotes, invitándoles a tomar el olor de las ovejas. Has hablado de estos jóvenes que presionan para ser protagonistas del cambio y has citado a Madre Teresa, que decía de empezar por ti y por mi para cambiar el mundo.



Papa Francisco, quiero hablarte de las periferias de la homosexualidad, yo he descubierto tres.



La primera es la de quien se descubre homosexual. Es la periferia de la soledad. Recuerdo que cuando me reconocí homosexual, por un momento se me enturbió la vista. Me pregunté por qué me pasaba precisamente a mi, recuerdo que estaba yendo a la Misa diaria. El joven que admite ser homosexual se siente un monstruo y no sabe con quien hablar de ello. ¿Los padres? ¿Por qué darles un sufrimiento tan grande? ¿Los amigos? Se burlarían de mi. ¿Los sacerdotes? Me dirían que es un pecado. Cuando lo hablé con Dios, encontré en la Biblia esta palabra: “Pero cuantos esperan en el Señor recobran la fuerza, les salen alas como águilas, corren sin esforzarse, caminan sin cansarse”. Es Isaías. En la imagen de la fuerza he leído una promesa. Porque a mí me parecía que no era varón porque no era fuerte como los de mi edad. Después encontré el valor de hablar de ello con un sacerdote, y con el tiempo a amigos de fiar.



La segunda periferia es la homosexualidad de quien es creyente. Sí, hay también muchos homosexuales que creen en Jesús, pero que no aceptan lo que la Iglesia dice sobre la homosexualidad y sobre la sexualidad en general. No pienso en ellos, pero sí en aquellos en cambio que aman a la Iglesia y que quisieran seguir sus enseñanzas. La homosexualidad tiene un problema fundamental, que lleva a vivir a menudo una sexualidad desordenada y excesiva: las personas homosexuales sienten pulsiones compulsivas fortísimas dentro de sí, además de ello a veces pueden nacer incluso sentimientos reales. La propuesta de la castidad o del celibato puede parecer un acto de heroísmo, un martirio que sólo pocos pueden afrontar. Estos hombres cada vez son los menos, porque el concepto de castidad es cada vez menos comprensible en nuestra sociedad, también en el ámbito católico, y por si fuera poco reciben también los golpes de la militancia gay, porque les consideran una especie de traidores.



Muchos luchan con la esperanza de curarse, una curación sin embargo que mantiene siempre las marcas de las cicatrices. En este punto se es siempre un poco más sensible.



La tercera periferia son los infiernos de la homosexualidad. Donde el homosexual pierde la dignidad de persona humana. Son los sitios de internet de contactos, una especie de escaparate donde exhibir jirones del propio cuerpo para encontrar quien te compre aunque sea a poco precio. No se trata siempre de dinero, sino del precio de la propia dignidad. Son las calles donde de noche se buscan encuentros con otros hombres que puedan llenar los propios vacíos. Son los locales gay, como las discotecas o también esos nuevos burdeles que se esconden como círculos culturales (hay uno en Roma que se llama “El diablo dentro” y no digo más) donde se practica todo tipo de depravación. Son las manifestaciones en las que se pide dignidad por la propia condición, y en cambio se la pierde.



Tu nos pides que vayamos a las periferias y que lo hagamos juntos. Yo aún soy muy frágil, pero te pido que reces para que pueda tener la fuerza. Veo lo que está sucediendo en Italia, últimamente he escrito una carta a una escritora católica (Costanza Miriano) que ha tenido un eco inesperado. ¿Habrán llegado para mí los tiempos de salir del Cenáculo?



Deseo estar junto al que está solo, para decirle que no pierda la Esperanza en Dios, y crea que es precioso a Sus ojos. Deseo luchar con el que lucha por ser una mejor persona, por vivir la belleza de un amor puro, y la aventura estupenda de la santidad, sabiendo que las heridas, como las de Cristo, pueden ser fuente de curación para quien lo necesita. Por último, como Jesús, quisiera bajar a los infiernos, en los que ya he estado, de los que he sido sacado y en los que a veces recaigo, quizás en 2013 en Sodoma y Gomorra haya aún algún justo, por el que valga la pena hablar de la Misericordia de Dios; ¡cuántas veces en ese infierno del que no conseguía salir esperaba encontrar un alma que me pusiera a salvo!



El cambio parte de mí y de ti, decía Madre Teresa. Papa Francisco, tengo esta imagen tuya bajando también a estas periferias tan incómodas de la existencia. Te doy las gracias por la delicadeza con la que siempre has afrontado la cuestión. Nunca has levantado el dedo para dividir a la humanidad según sus instintos sexuales. Sabes que el ser humano es algo mucho más complejo y rico.



Reza por mí y por todos aquellos que quizás leyendo esta carta decidan cruzar el umbral de estas periferias para llevar la Buena Noticia de Jesús…. Al menos, la ventaja de los homosexuales es que, a diferencia de las ovejas, huelen muy bien… ¡Perdona la broma! Pero también a mí, como a ti, me gusta mucho reír… Al contrario, enhorabuena por el chiste que has hecho sobre la beata Imelda. ¡Eres grande!



¡Yo rezaré por ti… como hijo!

¡Un abrazo!
 

Cortesía: Religión en Libertad, Agosto 2013

 

 

 

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